L
Luis Delamar
Invitado

Una mar de poesía.
(Dodecasílabos simples)
A arribar a tu puerto fue mi velero
con la mayor tañida por temporales,
el tormentín podrido del aguacero
y el casco remendado con mil retales.
Al abrigo virtual de tu embarcadero
mi verso se enredaba por tus canales,
y volvió a emocionarse viendo un lucero
bebiendo de la sal de tus manantiales.
Me sentí nuevamente cual quinceañero
presentando a la vida sus credenciales…
el chiquillo travieso de aquel tendero
que rimaba coplillas a los rosales,
su corazón errante varó en tu estero,
parnaso que poetas mana a raudales.
Hoy tu pluma y mi pluma, fiel compañero
dibujan los colores de los corales
de esta mar de poesía que tanto quiero.
Una modesta dedicatoria a este querido portal, y a sus maravillosos inquilinos.
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