Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
De tanto en tanto, oscila el pensamiento
del sí al no, del blanco al negro y dudo,
si en sueños al metrónomo desnudo,
que mil verdades valgan más que el viento
que arrulla su caricia placentera
quemando fiera
mi cobardía.
¡Qué no daría!
por este amor
embriagador
que encela de pasiones y amuralla
el tiempo, que en sus labios se desmaya.
Y todo se compendia en él, ¡lo siento!
Ya nada puedo hacer, ¡no tengo escudo!
Si cada vez que pago más me endeudo,
si muero con su ausencia que es tormento.
Escucha el grito desde la escombrera
de mi ceguera,
que no es falsía
si en este día
me das valor,
mi redentor...
¡Entiende!, que estos versos son quincalla
si niegas en tus fueros mi batalla.
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