Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dejaré de pensar que estás con ella,
intentaré apartar del corazón
esta imagen que clava su aguijón
y en mi triste mirada, deja huella.
Reina la dama sobre la plebeya
en el negro tablero y sin opción,
se enroca el soberano en el perdón
invocando al amor, ¡ya no hay querella!
Once campanas suenan, ¡soledad!
¡Once!, como mi verso desgajado
que en su ausencia, lacera mi latido.
Ni una más, ni una menos... ¡anunciad!
que el silencio de llanto me ha bordado
una cruz, con las flechas de Cupido.
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