Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Siguiendo de tus pasos el murmullo
desbrozo la tristeza en tu espesura...
Al fin los dioses, legan su cordura
y puedo sin ambages, sin orgullo
ni miedos, confesarte que eres vida,
amanecida
entre el bardal
que tan brutal
hizo de mí,
negro alhamí
de pétreas teselas que entre tanto
bordaban el camino con su llanto.
Mas hoy, libero lastre y desencanto,
y entierro los crespones que lucí
trocándolos por rosa carmesí
con pétalos de seda que abrillanto
al roce del latir en tu cordal,
terso sedal
el que me embrida
sin mal ni herida,
plácido arrullo
donde confluyo
pues soy amor, la blanca partitura
que ansía de tus versos la cesura.
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