Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te llevarás contigo
el estandarte
de mil batallas contumaces,
el ímprobo bestiario
al dorso de tu nombre,
el solaz de los clamores
siempre impíos
a tu grandeza.
Me dejas
entre rescoldos de vítores,
con el enemigo a las puertas
de un Edén gimiente,
con el ímpetu esquilmado
y la ilusión huída,
colérica y medrosa
desterrando quimeras.
Sueños quebradizos
por más que pretendieras
darle alas a una piedra...
Hecatombe que aún restalla
balbuciendo los heraldos
que apuñalaron tu espalda.
Miserables almas,
¡cobardes!
Agraz el sabor de la ganancia
cuando te obligan a beber
en un cáliz de lágrimas...
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