Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sin nada que contarte
desde la llanura de los cuerpos solos
ahora sin recuerdos apenas
sin la acostumbrada brisa,
desde este lugar abierto
sobre los jardines de tu alma
dejo caer la semilla de mi palabra amor.
Ahora, sin nada que explicarte.
Atravesando tus cielos,
tus ardidas hebras libertadas
entre húmedos aromas
de enlazadas alas,
como lluvia de agosto,
abriendo los templos de la voz infinita
ahora, sin saberlo, desde este horizonte
que cava en mi pecho al respirarte,
que me inunda las manos de sencillas cosas,
de eternas cosas del amor profundo,
de juntadas esperanzas del amor comprendido.
Ahora que caigo sobre ti,
que mis derretidos faros te obsequian la luz
sobre las acalladas huellas,
ahora que sostengo la raíz del amor profundo.
desde la llanura de los cuerpos solos
ahora sin recuerdos apenas
sin la acostumbrada brisa,
desde este lugar abierto
sobre los jardines de tu alma
dejo caer la semilla de mi palabra amor.
Ahora, sin nada que explicarte.
Atravesando tus cielos,
tus ardidas hebras libertadas
entre húmedos aromas
de enlazadas alas,
como lluvia de agosto,
abriendo los templos de la voz infinita
ahora, sin saberlo, desde este horizonte
que cava en mi pecho al respirarte,
que me inunda las manos de sencillas cosas,
de eternas cosas del amor profundo,
de juntadas esperanzas del amor comprendido.
Ahora que caigo sobre ti,
que mis derretidos faros te obsequian la luz
sobre las acalladas huellas,
ahora que sostengo la raíz del amor profundo.
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