Sentado aquí en los peldaños
de la escalera de mi pensamiento,
semidormido, en este crepúsculo
que amanece en el atardecer
de mi memoria embotada
en la noche de los tiempos.
Recordando mis primeros poemas,
la inquietud que las letras
despertaron en mi alma,
esa manera magnifica de cantar,
de plasmar en el blanco papel
todo el sentir del alma,
de saciar la inocente inquietud
asaltadora de la adolescencia.
De decir simplemente un te quiero
a la muchachita del pupitre de al lado,
esa muchachita que aceleraba mi corazón
cuando notaba que se aproximaba la hora
en que la tendría sentada solo a un suspiro
de mi lado, ¡Qué lejano y que cerca esta el tiempo!.
Pienso en la de veces que he calibrado
las palabras a decir, la cantidad de papel
desperdiciado en borradores, a veces,
la incongruencia de mis palabras y todo
para decir simplemente te quiero,
a una muchachita que se sentaba
apenas a un suspiro de mi lado.
de la escalera de mi pensamiento,
semidormido, en este crepúsculo
que amanece en el atardecer
de mi memoria embotada
en la noche de los tiempos.
Recordando mis primeros poemas,
la inquietud que las letras
despertaron en mi alma,
esa manera magnifica de cantar,
de plasmar en el blanco papel
todo el sentir del alma,
de saciar la inocente inquietud
asaltadora de la adolescencia.
De decir simplemente un te quiero
a la muchachita del pupitre de al lado,
esa muchachita que aceleraba mi corazón
cuando notaba que se aproximaba la hora
en que la tendría sentada solo a un suspiro
de mi lado, ¡Qué lejano y que cerca esta el tiempo!.
Pienso en la de veces que he calibrado
las palabras a decir, la cantidad de papel
desperdiciado en borradores, a veces,
la incongruencia de mis palabras y todo
para decir simplemente te quiero,
a una muchachita que se sentaba
apenas a un suspiro de mi lado.
::