Rigel Amenofis
Poeta que considera el portal su segunda casa
The red rose heard it, and it trembled all over with ecstasy, and opened its petals to the cold morning air
Oscar Wilde
Oscar Wilde
Esas rosas que rechazaste
y dejé abandonadas en una banca,
quedaron en el edén de tu mirada,
flotando, en espera de tu mano redentora.
Esas flores son nuestras almas amándose,
nuestros sueños muertos antes de nacer.
Las repudiaron tus temores,
ingentes para los anhelos de tu vida.
¿Cómo hacer trocitos el miedo?
¡No tienes las herramientas!
Eres tan sólo una niña
escondida en la belleza.
Ese pavor tiene la magnitud
análoga a la iniquidad cometida,
despojar a las abejas de su néctar,
como quitar el ensueño a la niñez.
Ya Wilde en su cuento egregio
nos da una tierna lección.
La fatuidad de ella rechazó la rosa
y la inmolación del ruiseñor
se trocó en ofrenda baladí
sacramentada en el altar del amor.
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20 de Marzo del 2009
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