ludmila
Poeta veterano en el portal
En una luz de alabastro
se congenió el recuerdo de tu risa
y mis fragmentos;
se consumió el dolor aquel,
del orfanato de mis lágrimas.
Se esfumó un arrebato de tristezas,
y tu cielo,
fue el descubrimiento más sensible
de la tarde,
en que con gestos
de desconfiada ternura,
te diste permisos
para atravesar el alma
con tus versos
Un concierto de almendros
se refugiaron en mi boca;
una multitud de jubilosos formatos
se adecuaron a la ubicuidad de mis simplezas
y el crepúsculo fue un acontecer
de caricias renovadas
en el cántaro almibarado de la lluvia.
Por primera vez
se encendieron los candelas
de las delicias
tú ya eras el ámbar
que coagula el vuelo de mis alas
para derramarse
se congenió el recuerdo de tu risa
y mis fragmentos;
se consumió el dolor aquel,
del orfanato de mis lágrimas.
Se esfumó un arrebato de tristezas,
y tu cielo,
fue el descubrimiento más sensible
de la tarde,
en que con gestos
de desconfiada ternura,
te diste permisos
para atravesar el alma
con tus versos
Un concierto de almendros
se refugiaron en mi boca;
una multitud de jubilosos formatos
se adecuaron a la ubicuidad de mis simplezas
y el crepúsculo fue un acontecer
de caricias renovadas
en el cántaro almibarado de la lluvia.
Por primera vez
se encendieron los candelas
de las delicias
tú ya eras el ámbar
que coagula el vuelo de mis alas
para derramarse