Buena faena, Tere, jajajajajajajajajaja. Ya he visto que corregiste sabiamente lo que el maestro Eduardo te indicó y que lo tienes como apto. Mi enhorabuena, mi querida amiga, me alegro muchísimo.
El soneto es precioso, en su evocación a tarde de clarines, y lo cierras de forma bonita, cambiando la realidad.
Tiene perfectas la métrica y la rima. Te felicito.
Me encanta, como bien sabes, la poesía clásica. Tú estás avanzando a paso agigantados en ella.
En cuanto a la fiesta taurina, pues me encuentro en posición ambivalente. Por un lado repudio las banderillas, y la pica, y me gustaría que no se sometiera al toro a eso, simplemente torearlo, y si se ha de matar, pues vale, con el estoque, pero si a la primera estocada no cae redondo, que se le aplique la puntilla de inmediato. Matarlo es algo que no es un pecado, pues esa carne se vende y se come, y matamos millones de animales cada día para comer. Por otro lado, si se `prohíben las corridas de toros, ese bravo animal, se extinguirá, pues lo único que lo mantiene aun como especie no extinta es, precisamente, la fiesta taurina. Es un dilema moral, y no sé que pensar.
Mis estrellas, preciosa, te las mereces, así como la reputación (si la carajotilla, jajaja, me deja).
Besos, bonita, besos en alas de los vientos.