ludmila
Poeta veterano en el portal
Un espigón se extiende inerte
entre las aguas balbuceantes de la noche
acreditando olas que mueven sus caderas
invitando a dormirse en sus escotes.
Con un inmenso magnetismo
escudriñando los rincones amorosos
de un encanto que sólo lo perciben
las nereidas ávidas de gozo.
Abalorios de peces y centauros
recorriendo mansos los suspiros
del hombre que recoge tus tesoros
Intento infinito de la alondra
que al querer escribir sus arrebatos
se encomienda al son de las pasiones
en un conjuro de secretos.
Mirando en derredor al cielo
fulminado de estertores y alabastros
se conjuga un sutil manifiesto
que pretende conquistar su anonimato.
Innovador como ninguno,
parece el beso más sanguíneo
de los inconmensurables sorbos.
El mar en su incandescente espuma
es amigo de mis llantos
entre las aguas balbuceantes de la noche
acreditando olas que mueven sus caderas
invitando a dormirse en sus escotes.
Con un inmenso magnetismo
escudriñando los rincones amorosos
de un encanto que sólo lo perciben
las nereidas ávidas de gozo.
Abalorios de peces y centauros
recorriendo mansos los suspiros
del hombre que recoge tus tesoros
Intento infinito de la alondra
que al querer escribir sus arrebatos
se encomienda al son de las pasiones
en un conjuro de secretos.
Mirando en derredor al cielo
fulminado de estertores y alabastros
se conjuga un sutil manifiesto
que pretende conquistar su anonimato.
Innovador como ninguno,
parece el beso más sanguíneo
de los inconmensurables sorbos.
El mar en su incandescente espuma
es amigo de mis llantos
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