Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
No sé cómo es que he llegado a quererte.
Hay tan poco mío en lo tuyo y tanto mío
en lo tuyo que me confundo cuando cuelgo
mis ojos tuyos en la ventana de tu edificio
por donde miras mi luna tuya, por donde
sé que tu juventud no suspira mi aliento tuyo.
Corre la vida en las calles que pisas, en el
agua que bebes y por las mañanas baña tu
cuerpo, en el café del desayuno y las cosas
que pasan mientras la vida pasa cual fuego
en mis venas, como insomnio perpetuo,
como una vida nacida de una muerte sin vida
cada vez que no te miro, cuando no te tengo
o cuando siento en el alma que te presiento.
No sé cómo es que has llegado a quererme.
Hay tan pocas diferencias entre nosotros
que al pasar frente a los cristales de los
aparadores mi reflejo es fantasma del tuyo
y el tuyo sin piedad el reflejo del rostro mío.
Corre la vida de prisa en tus venas, tu andar
no se para, no descansa, no se fastidia,
y el mío que va de salida suplica una pausa,
un café en alguna esquina para escuchar
de tu boca que jamás te ha ganado un insomnio,
que duermes y sueñas y nunca recuerdas mis
dedos muriendo en la piel de tu espalda,
que sientes de forma común y corriente el ardor
de mis ojos cuando te miro y cuando la alegría
de tenerte se convierte en suspiros que se atan
sin piedad, con valor, con ardor y amor al nido
que se va tejiendo lento, muy lento en mi garganta.
No sé cómo hemos aprendido a querernos.
Pero de todos modos no importa, la vida pasa
por tu ventana, por nuestras venas, por los
callejones grafiteados de telarañas, se queda,
pasa y se bambolea, se estanca, se pudre, se muere.
No sé sí cuando digo que nos queremos mi voz
también sea la tuya ¿cómo saberlo? Tus labios
son míos y viceversa, tu piel aunque no lo recuerdes
se enchina bajo mis dedos, tu apetito es el hambre
de mis deseos, tu ingenuidad sepultada en mi
lengua es mía, mi deseo de perder el cansancio
de todos mis años se pierde en el tic tac de tus
caderas ¿pero la vida? la vida no me alcanzará ni
viviendo la vida ¡maldita sea! para seguirte queriendo.
Due 24.10.13 en una noche en la que sé en donde está la luna, pero en la que hace tanto frío que también sé que se cubre con su manto de nubes.
Nota 1. "Nosotros", mi pronombre favorito, vale la pena hacerlo suyo.
Nota 2. El diablo no fue quien inventó el pecado, ni el suplicio, ni la culpa.
Nota 3. Recuerde : Mucha realidad amarga, por favor sueñe!!!.
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