LUVIAM
Poeta veterano en el portal
El hombre incapáz de amar
nunca culpable ha de ser,
la culpa es de la mujer
que lo fue a sobre estimar.
No es incurso el que alardea
una engañosa bondad,
en honor a la verdad,
responsable es quien le crea.
¿Aquel que suele mentir
acaso será culpable?
¿O será esa vulnerable
que se dejó seducir?
Yo no enjuicio el desacierto
de quien goza ilusionar,
errado es quien va a plantar
simientes en el desierto.
De qué vale que tus brazos
ofrezcan calmar mis penas,
si se volvieron cadenas
lo que fueron tibios lazos.
Mas, por si alguien aquí
a sentenciar desconfía,
confieso: la culpa es mía
por haber creído en ti.
Y ya para concluir
y redimir mis errores,
te siembro el puente de flores
para que puedas huir.
Última edición: