salerin
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acúname con el murmullo de tu alma.
Cántame con suspiros de cielo.
Arrúllame el cabello con tus manos
y mece mi boca con tus labios.
Acaricia mis ojos con tus ojos,
que corran por el aire adormecidos.
Despierta con tu voz mil ilusiones.
Que duerman mis sentidos en tu cuerpo.
Excita mi horizonte con estrellas.
Provócame las ansias de tocarte.
Abrázame la vida donde muero.
Entiérrame la sangre en lo mas hondo,
entre vísceras locas que palpitan;
por tus ojos, tus labios y tu aliento;
por tu vida, tu alma y los sentidos;
por tu voz, por tus manos, por tu cielo.
Que explote mi agonía y mis empeños,
que ardan en deseos de soñarte,
y ven allí, allí donde te espero
para fundir mi abrazo entre los sueños.
Manuel Sal Menéndez.
Cántame con suspiros de cielo.
Arrúllame el cabello con tus manos
y mece mi boca con tus labios.
Acaricia mis ojos con tus ojos,
que corran por el aire adormecidos.
Despierta con tu voz mil ilusiones.
Que duerman mis sentidos en tu cuerpo.
Excita mi horizonte con estrellas.
Provócame las ansias de tocarte.
Abrázame la vida donde muero.
Entiérrame la sangre en lo mas hondo,
entre vísceras locas que palpitan;
por tus ojos, tus labios y tu aliento;
por tu vida, tu alma y los sentidos;
por tu voz, por tus manos, por tu cielo.
Que explote mi agonía y mis empeños,
que ardan en deseos de soñarte,
y ven allí, allí donde te espero
para fundir mi abrazo entre los sueños.
Manuel Sal Menéndez.
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