L
Luis Delamar
Invitado
Pintura de Michael Cheval
Un fugitivo encanto
Aunque yermo es el surco que me abriga
y sediento el torrente en que me riego,
de tarde en tarde le retoña espliego
al ponzoñoso tallo de mi ortiga.
De tarde en tarde el corazón me obliga
y con la primavera me restriego;
flaco de luna y por la luna ciego,
parturienta de gozos la fatiga.
Como jilguero en su colgada trena
silbo a mi libertad; pueril alarde
de libertad para quien no la estrena.
Mas te llego a olvidar, aunque me aguarde
un funeral de piel, saliva y vena;
de tarde en tarde, amor, de tarde en tarde.
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