neo_undertaker
Poeta recién llegado
hermoso poema, me encanto ... gracias por compartirlo =)
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En el hermoso salón de los claveles rojos
rodeados de espejos y candelabros de oro
velas encendidas, aromas florales, calidez
valses, festines tentadores, vinos de jerez.
El reloj marcó las doce menos diez.
Sigiloso, su presencia cercana no se siente,
detrás de cortinas brillantes de carmín
sonrosada su piel, sangrientos sus dientes,
mirando, buscando un alma que al fin
calme su sed. Doce menos siete.
Sus ojos oscuros vagaban sin ahínco
mirada esmeralda, flameante, penetrante.
Buscaba muchachas que en aquel recinto
esa noche le apetecieran de forma anhelante.
Sus presas predilectas. Doce menos cinco.
Jóvenes ingenuas, sin pudor o timidez,
hermosas joyas de juventud, eso anhelaba
y de pronto sus planes se tornan al revés,
la vio aparecer y se cruzaron sus miradas.
Bella y extraña. Doce menos tres.
Bañado su rostro por la luz de la luna,
semi oculta en la oscuridad de un rincón.
Su mirada era incógnita como ninguna
y estimulaba su maligna intensión.
- Serás mi víctima.- Doce menos una.
Caminó y hacia aquella se dirigió con gusto,
frente a ella terminó y dijo de antemano
- Mi hermosa señorita quisiera que juntos
bailemos esta pieza. - Y ella Tomó su mano.
Las manos de la muerte. Las doce en punto.
El vals de la media noche entonó la orquesta
e iniciaron el baile la doncella y el vampiro
Una mano junto a la suya, delicadamente puesta,
la otra mano la acercaba a su pecho con brío
mientras sus mentes se olvidaban de la fiesta.
Giraban y giraban lentamente en espiral,
el salón de los claveles rojos se desvanecía,
dando paso a una gran escalera infernal
que como una ráfaga los unía y los hundía
como almas en pena, amantes del mal.
Sus manos blancas se enfriaron de repente
y el vampiro, para avivarlas, suave las apretó
la campanada número doce sonó dulcemente,
a su cuerpo se aferró y tiernamente lo besó
mientras sus lágrimas resbalaban lentamente.
El vampiro prendado, a su amada descubrir pedía
su identidad desconocida, y como una centella
un escalofrío funesto lo recorría cuando ella le decía:
- El fantasma maldito de la media noche soy, aquella
que a las doce baila y muere como en su último día.
Estaba roto el encanto y ella comenzaba a perecer
la doncella lo apartó, desconsolada, sin decir nada
y el vampiro solo y sombrío, mientras ella se alejaba
sólo pudo cruzar con la doncella una última mirada,
incógnita, como la primera vez que le vio aparecer.
De nuevo aqui en tus versos me deslizo princesa,
No puedo evitar viajar al pasado
y ver que describes de cierta forma
lo que muchos hemos sentido,
morir cada noche en una eterna agonia
mientras nuestras cenizas se dispersan al amanecer...
Un lobrego beso impregno en tus letras
y un volvere como testigo dejo
aqui escrito...
Saludos!!!..
hermoso poema, me encanto ... gracias por compartirlo =)
de pronto sentí como que esa música corría por venas y busque a mi sombra perdida. encantador, grato leerla
Un VERDADERO y genial poema gótico, así mas o menos en este estilo deberían ser los poemas publicados en este foro, y no las retóricas melodramaticas que muchos suelen publicar. Excelente, el mejor que he leído desde que volví.
Felicitaciones y excelente manejo de un tema tan sobreexplotado como este.Nada de lo que he leido se compara con esto, hermoso y escalofriante en verdad perfecto. Esta de mas mencionar el magnifico versar.
Una gran historia dentro de este poema lleno de hermosas imágenes. Un placer pasar. Abrazos y estrellas.
Nada de lo que he leido se compara con esto, hermoso y escalofriante en verdad perfecto.
Felicitaciones y excelente manejo de un tema tan sobreexplotado como este.
Vaya no me cabe la menor duda que tienes un gran talento con esta preciosa joya de fantasia y misterio. Un placer volver a leerte. Estrellitas.
voluptuoso y letal, un abrazo, desde lo más hondo de mi vez
Espléndido. Saludos.
Excelente obra que contempla el toque lóbrego de la noche y el misticismo que engloban los cuentos de hadas
Una obra que se disfruta
Es un placer toparme con tus sombríos y atrapantes versos al ritmo del vals
Abrazos poetisa
hermoso poema hermosa narrativa poema que encierra terror cuento inpiracion y narrativa.
Interesante poema... me parece una visión muy parecida a la mia... encantada de leerte srita![]()
Todo se rompió querida amiga
con la llegada de la medianoche
como en los cuentos de hadas.
Y eso parece tu delicioso poema, un cuento
de hadas pero no como los que nos contaban de niños,
sino macabro. Un beso.
En el hermoso salón de los claveles rojos
rodeados de espejos y candelabros de oro,
velas encendidas, aromas florales, calidez
valses, festines tentadores, vino de jerez,
el reloj marcó las doce menos diez.
Sigiloso, su presencia cercana no se siente,
detrás de cortinas brillantes de carmín
sonrosada su piel, sangrientos sus dientes,
mirando, buscando un alma que al fin
calme su sed. Doce menos siete.
Sus ojos oscuros vagaban sin ahínco
mirada esmeralda, flameante, penetrante.
Buscaba muchachas que en aquel recinto
esa noche le apetecieran de forma anhelante,
sus presas predilectas. Doce menos cinco.
Jóvenes ingenuas, sin pudor o timidez,
hermosas joyas de juventud, eso anhelaba
y de pronto sus planes se tornan al revés,
la vio aparecer y se cruzaron sus miradas,
bella y extraña. Doce menos tres.
Bañado su rostro por la luz de la luna,
semi oculta en la oscuridad de un rincón.
Su mirada era incógnita como ninguna
y estimulaba su maligna intensión.
- Serás mi víctima.- Doce menos una.
Caminó y hacia aquella se dirigió con gusto,
frente a ella terminó y dijo de antemano
- Mi hermosa señorita quisiera que juntos
bailemos esta pieza. - Y ella Tomó su mano.
Las manos de la muerte. Las doce en punto.
El vals de la media noche entonó la orquesta
e iniciaron el baile la doncella y el vampiro
Una mano junto a la suya, delicadamente puesta,
la otra la acercaba a su pecho con brío
mientras sus mentes se olvidaban de la fiesta.
Giraban y giraban lentamente en espiral,
el salón de los claveles rojos se desvanecía,
dando paso a una gran escalera infernal
que con una ráfaga los unía y los hundía
como almas en pena, amantes del mal.
Sus manos blancas se enfriaron de repente
y el vampiro, para avivarlas, suave las apretó
la campanada número doce sonó dulcemente,
a su cuerpo se aferró y tiernamente lo besó
mientras sus lágrimas resbalaban lentamente.
El vampiro prendado a su amada descubrir pedía
su identidad desconocida, y como una centella
un escalofrío funesto lo recorría cuando ella le decía:
- El fantasma maldito de la media noche soy, aquella
que a las doce baila y muere como en su último día.
Estaba roto el encanto y ella comenzaba a perecer
la doncella lo apartó, desconsolada, sin decir nada
y el vampiro solo y sombrío, mientras ella se alejaba
sólo pudo cruzar con la doncella una última mirada,
incógnita, como la primera vez que le vio aparecer.
MaríaA.G;5230572 dijo:Un vals con mucha imaginación y creatividad. Una historia muy atrativa y bien trabajada. El misterio es el perfume de tus versos, eso los hace muy hermosos.
Te felicito por tan buen poema y talento.
Un abrazo grande.
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