Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
LLUEVE, COMO TANTAS VECES.
Llueve, como tantas veces
llovió sobre una piel mojada
que enfriaron intemperies.
Resuenan los ecos del silencio
y es un grito perdido entre barrancos
que no encuentran su pendiente.
Cae el día gris
y en la espera se confirma
la ausencia de un sol,
la falta del calor
que abriga y nos sostiene.
Inventé mil trenes
a la medida justa del viaje;
recorrí el andén de idas y vueltas
sin consignas ni equipajes.
Pero hoy llueve,
y no hay paraguas que detenga la lluvia
ni los ojos ni el gris paisaje.
Llueve, como tantas veces
llovió sobre una piel mojada
que enfriaron intemperies.
Resuenan los ecos del silencio
y es un grito perdido entre barrancos
que no encuentran su pendiente.
Cae el día gris
y en la espera se confirma
la ausencia de un sol,
la falta del calor
que abriga y nos sostiene.
Inventé mil trenes
a la medida justa del viaje;
recorrí el andén de idas y vueltas
sin consignas ni equipajes.
Pero hoy llueve,
y no hay paraguas que detenga la lluvia
ni los ojos ni el gris paisaje.