SOBRE EL HALAGO POÉTICO
Son preclaros sentimientos la miseria y la discordia,
tan obtusos y mezquinos que provocan la sonrisa
del sujeto intrascendente cuya conciencia es remisa
al placer de las verdades que tantas veces incordia.
Sumido en mis pensamientos, llenos de misericordia,
clamo paz al universo con maneras indecisas
persiguiendo de los dioses instrucciones más precisas
que alivien mis frustraciones y me colmen de concordia.
No soporto la arrogancia del doctor que es ignorante,
ni el exceso de indolencia de quien no es más cultivado
que un arrozal en barbecho, que un insípido tunante.
Y el poeta que reclama de los otros ser tratado
con halago intrascendente sin sustancia y petulante,
es imagen deplorable de un rapsosa fracasado.
--..--
Chu
Son preclaros sentimientos la miseria y la discordia,
tan obtusos y mezquinos que provocan la sonrisa
del sujeto intrascendente cuya conciencia es remisa
al placer de las verdades que tantas veces incordia.
Sumido en mis pensamientos, llenos de misericordia,
clamo paz al universo con maneras indecisas
persiguiendo de los dioses instrucciones más precisas
que alivien mis frustraciones y me colmen de concordia.
No soporto la arrogancia del doctor que es ignorante,
ni el exceso de indolencia de quien no es más cultivado
que un arrozal en barbecho, que un insípido tunante.
Y el poeta que reclama de los otros ser tratado
con halago intrascendente sin sustancia y petulante,
es imagen deplorable de un rapsosa fracasado.
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Chu