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Te pienso, te revela la membrana de esta historia,
al sentirte como vórtice indomable en mis sentidos;
te huelo como si tu cuerpo fluyera firme en los aromas,
pero te extraño con el peso inaguantable del abismo.
Logro tocarte con la piel del sentimiento que te porta,
escucharte porque eres dulzura en las ondas del sonido.
Verte, con los ojos de la ausencia nos vimos entre sombras,
aunque aún te busque a través de los silencios detenidos;
para encontrarte en cada espacio como luz de las farolas,
con la que enciendo nuestro sueño, mi brújula en el camino.
Mas si te invento es porque siendo parte de esta nada,
desde las ingentes oquedades de los días, yo más te necesito,
y es que te amo, mas primero a Dios sobre todas las cosas,
pues por su plétora de amor hoy podemos existirnos.
Nancy Santiago Toro
Todos los derechos reservados©
http://www.nancysantiagotoro.com
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