El comentario de Juan me ha traído un curioso recuerdo. Cuando yo estaba en la secundaria pública, tuve un compañero y amigo, alemán de nacimiento, llamado Germán Miguel Nau. Un día me contó que había recibido una carta sorprendente, de Francia; un lejano pariente estaba indagando acerca de la descendencia de Jean David Nau, el Olonés, famosísimo pirata de la isla de la Tortuga en el siglo XVII (incluso lo toma Salgari como personaje). Así vino a enterarse mi compañero de que tenía un antepasado ilustre. No tiene gran cosa que ver con lo que quieres decir, que imagino que es más bien honrar la memoria de nuestro padre, pero creo que en la mayor parte de los casos indagar demasiado en la honra familiar lleva a desagradables sorpresas. Una conocida mía sostiene, como axioma, el siguiente: «en toda familia hay un tío abusador»; no sé si será así, pero conozco muchas historias que lo confirman...
Bueno, con los recaudos que se desprenden de mi prólogo un poco realista, comparto el contenido de tu bonita décima, Eduardo, donde has marcado la estructura en semiestrofas 4+6, que deja una hernandiana en los últimos seis versos (creo que es Fernández Retamar el que señala este hecho como posible origen de la forma de nuestro Martín Fierro). En toda familia hay también a quien honrar, cuestión de elegir con cuidado...
En tu caso, tu tocayo chileno parece haber tenido buenos méritos, por cierto.
abrazo
Jorge