nube blanca
Poeta que no puede vivir sin el portal
Veintitrés del mes de abril
nos acoge una leyenda,
retractando su perfil
a San Jorge se encomienda.
Se cuenta que antiguamente
se ofrendó a una princesa,
a un dragón que no paciente
esperaba su gran presa.
De camino hacia la cueva
se encontró a un caballero,
que buscaba vida nueva
por las ruinas del sendero.
Entre lloros y efusión
le contó lo que ocurría,
con su espada a tal dragón
sin dudar mató ese día.
Al clavársela en el pecho
le brotó una bella rosa,
se la dio muy satisfecho
al sentirla tan nerviosa.
Al saberse lo ocurrido
cierto rey le dio fortuna
y quedó muy sorprendido,
repartiendo a la comuna.
Y después de tantos dramas
se regalan con esmero,
una rosa a bellas damas
y un buen libro al caballero.
Tere B.O
23-04-2015
23-04-2015