Siempre Geralda
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy visité el rosal
y las rosas me miraban,
como si todas supieran
la verdad que me acompaña.
Me miraban de reojo,
mas permanecían calladas;
se esquivaban de mis ojos
cuando les contemplaba.
Al parecer comprendían
el dolor que me quebranta;
mas ninguna se atrevía
pronunciar ni una palabra.
y las rosas me miraban,
como si todas supieran
la verdad que me acompaña.
Me miraban de reojo,
mas permanecían calladas;
se esquivaban de mis ojos
cuando les contemplaba.
Al parecer comprendían
el dolor que me quebranta;
mas ninguna se atrevía
pronunciar ni una palabra.
Fijamente las miré
y pregunté, ¿qué les pasa?
¿acaso jamás han visto
una mirada empañada?
Pasado un breve momento
me respondió la más sabia:
"Cómo el esplendor del huerto...
¿no sabes que todo acaba?
¡Busca al Amor que libera!
¡Búscale a Él y más nada!"
Y después, quedó la rosa,
nuevamente... ¡tan callada!
Geralda©2014
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