• Nuevo Hazte Mecenas sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. Mi Libro de Poesía · Métrica Española (beta)

Señor de cabello blanco

Maldonado

Poeta veterano en el Portal

Semejanzas-entre-ancianos-y-ni%C3%B1os.jpg



Llegaste a los noventa y dos;
y yo te vi... Pensativo,
recordando a mi maestro
enderezando ramas torcidas.

Recordando tu alimento nutritivo;

que con sudor conseguías,
lo ponías en mi mesa y me mirabas.

Te vas a los noventa y tres;

y me hinco enfrente de tu tierra,
pensando en tus arrugas,
formadas por consolar mi temores,
mis aventuras fallidas,
contando mis centímetros uno a uno.

Este tiempo de tanta sumada ciencia,

es cuando mas te amé
señor de cabello blanco.

Eras mi dios en el séptimo día;

satisfecho en la jornada larga,
y con tu semblante sereno
volviste a poner tus ojos en mí.

Tú, agarrado de la mano de mi hijo;

en tu cara había ternura
y te reías de mis chistes malos.

Jugábamos con fichas de blanco y negro;

todo, todo estaba bien y está.

Sólo lamento no haberte acariciado,

cuando eras un hombre fuerte,
cuando me lanzabas hacia la lucha.

¡Duele no haberte besado en ese instante;
cuando levantabas con amor la casa!



Maldonado
06/07/14
 
Última edición:
Dios, qué duele eso ¿Verdad? Por eso que nunca falten los besos, los abrazos, los te quiero, que abunden porque los momentos llegan y sin avisar. Muy emotivo es esto que has escrito. Bastante tiempo lo tuvo la vida. Gran hombre, sin duda fue. Muchas gracias Maldonado. Queda mucho gente a quien puedes abrazar y besar en su nombre. Yo te abrazo a ti. Saludos. Gracias.
 
Tu talento no tiene fronteras, ha sido un placer
Pasar por tus letras y comprobar lo bien que escribes, un abrazo.
Muchas veces nos damos cuenta de lo que perdemos cuando ya no podemos hacer nada
por recuperarlo.
 

Semejanzas-entre-ancianos-y-ni%C3%B1os.jpg



Llegaste a los noventa y dos;
y yo te vi... Pensativo,
recordando a mi maestro
enderezando ramas torcidas.

Recordando tu alimento nutritivo;

que con sudor conseguías,
lo ponías en mi mesa y me mirabas.

Te vas a los noventa y tres;

y me hinco enfrente de tu tierra,
pensando en tus arrugas,
formadas por consolar mi temores,
mis aventuras fallidas,
contando mis centímetros uno a uno.

Este tiempo de tanta sumada ciencia,

es cuando mas te amé
señor de cabello blanco.

Eras mi dios en el séptimo día;

satisfecho en la jornada larga,
y con tu semblante sereno
volviste a poner tus ojos en mí.

Tú, agarrado de la mano de mi hijo;

en tu cara había ternura
y te reías de mis chistes malos.

Jugábamos con fichas de blanco y negro;

todo, todo estaba bien y está.

Sólo lamento no haberte acariciado,

cuando eras un hombre fuerte,
cuando me lanzabas hacia la lucha.

¡Duele no haberte besado en ese instante;
cuando levantabas con amor la casa!



Maldonado
06/07/14

En este momento estás besando sus canas plateadas, su experiencia lllena de buen ejemplo y de amor, tu caricia le llegará allá donde se encuentre. Ayyy qué letras más emotivas y tiernas, se pone el vello de punta y llegan directas al corazón. Me han encantado amigo. Besazos con admiración y cariño, estrellas y repu si me dejan.
 
las cosas valiosas que las vemos pasar y no reaccionamos, solo hasta cuando ya no están, exquisito poema conmovedor, abrazos

Semejanzas-entre-ancianos-y-ni%C3%B1os.jpg



Llegaste a los noventa y dos;
y yo te vi... Pensativo,
recordando a mi maestro
enderezando ramas torcidas.

Recordando tu alimento nutritivo;

que con sudor conseguías,
lo ponías en mi mesa y me mirabas.

Te vas a los noventa y tres;

y me hinco enfrente de tu tierra,
pensando en tus arrugas,
formadas por consolar mi temores,
mis aventuras fallidas,
contando mis centímetros uno a uno.

Este tiempo de tanta sumada ciencia,

es cuando mas te amé
señor de cabello blanco.

Eras mi dios en el séptimo día;

satisfecho en la jornada larga,
y con tu semblante sereno
volviste a poner tus ojos en mí.

Tú, agarrado de la mano de mi hijo;

en tu cara había ternura
y te reías de mis chistes malos.

Jugábamos con fichas de blanco y negro;

todo, todo estaba bien y está.

Sólo lamento no haberte acariciado,

cuando eras un hombre fuerte,
cuando me lanzabas hacia la lucha.

¡Duele no haberte besado en ese instante;
cuando levantabas con amor la casa!



Maldonado
06/07/14
 
Hermoso poema amigo Maldonado, cuando no supimos entregar nuestro amor de la mejor manera, pero cuando ya es tarde solo queda lamentarse, me ah encantado leerlo, reciba un saludo cordial, mil bendiciones para ti.
 
Dios, qué duele eso ¿Verdad? Por eso que nunca falten los besos, los abrazos, los te quiero, que abunden porque los momentos llegan y sin avisar. Muy emotivo es esto que has escrito. Bastante tiempo lo tuvo la vida. Gran hombre, sin duda fue. Muchas gracias Maldonado. Queda mucho gente a quien puedes abrazar y besar en su nombre. Yo te abrazo a ti. Saludos. Gracias.



Mil gracias gran poeta por pasar por mis letras

saludos cordiales
 
Maldonado es muy duro cuando un ser querido se va te lo dijo (por propia experiencia), y quisieramos haber convivido mas y demostrado mas nuestro amor, quizá no te educaron para demostrar tus afectos y en esos casos cuesta hacerlo y mas si a tu padre tampoco le inculcaron abrazar a sus hijos, besarlos, decirles que los amaba. Pero queda en ti su legado, horas compartidas con el, recuerdos de niñez, juventud, madurez vividos a su lado y sus enseñanzas de vida que atesorarás como tus preciado cofre de recuerdos. Mientras viva y brille en ti su recuerdo estará vivo en tu corazón y pensamiento. El se encuentra ya con el Creador y es feliz en su presencia, no hay dolor, tristeza solo el gozo del amor de Dios. Espero llegue la calma a tu vida y dios te de la paz que tanto necesita tu corazón. Sinceramente Fernando (FERRA) Hasta pronto.

no sabes cuanto agradezco el análisis de esta situación eres muy sabio y gentil

saludos cordiales
 
Tu talento no tiene fronteras, ha sido un placer
Pasar por tus letras y comprobar lo bien que escribes, un abrazo.
Muchas veces nos damos cuenta de lo que perdemos cuando ya no podemos hacer nada
por recuperarlo.

mil gracias por la gentileza de tu expresión, me da gusto que un poeta como tú, haga estos comentarios, me honras por tu calidad lírica

saludos cordiales
 
En este momento estás besando sus canas plateadas, su experiencia lllena de buen ejemplo y de amor, tu caricia le llegará allá donde se encuentre. Ayyy qué letras más emotivas y tiernas, se pone el vello de punta y llegan directas al corazón. Me han encantado amigo. Besazos con admiración y cariño, estrellas y repu si me dejan.

Muchísimas gracias bella amiga; un gusto verte en mi espacio
BESOS
 
Semejanzas-entre-ancianos-y-ni%C3%B1os.jpg



Llegaste a los noventa y dos;

y yo te vi... Pensativo,
recordando a mi maestro
enderezando ramas torcidas.

Recordando tu alimento nutritivo;
que con sudor conseguías,
lo ponías en mi mesa y me mirabas.

Te vas a los noventa y tres;
y me hinco enfrente de tu tierra,
pensando en tus arrugas,
formadas por consolar mi temores,
mis aventuras fallidas,
contando mis centímetros uno a uno.

Este tiempo de tanta sumada ciencia,
es cuando mas te amé
señor de cabello blanco.

Eras mi dios en el séptimo día;
satisfecho en la jornada larga,
y con tu semblante sereno
volviste a poner tus ojos en mí.

Tú, agarrado de la mano de mi hijo;
en tu cara había ternura
y te reías de mis chistes malos.

Jugábamos con fichas de blanco y negro;
todo, todo estaba bien y está.

Sólo lamento no haberte acariciado,
cuando eras un hombre fuerte,
cuando me lanzabas hacia la lucha.

¡Duele no haberte besado en ese instante;
cuando levantabas con amor la casa!


Maldonado
06/07/14

Que maravilloso poema Maldonado, que profundo cala en el alma compañero, mis felicitaciones estimado amigo poeta.
 
Maldonado hay que felicitarte por tener un padre así de bondadoso y longevo, pero no te aflijas por no haberle mostrado cariño, el
sabía que se lo tenías, la armonía es el mayor cariño y no precisa carantoñas ni besos, es algo mucho más bonito que esto.
Un abrazo a ambos. Pili
 
Hermoso poema amigo Maldonado, cuando no supimos entregar nuestro amor de la mejor manera, pero cuando ya es tarde solo queda lamentarse, me ah encantado leerlo, reciba un saludo cordial, mil bendiciones para ti.

Muchísimas gracias nilah, me es de mucho agrado tu visita
BESOS
 
Esos señores de cabello blanco... ¡y cuánto les debemos!
Me gustó el poema, que entre recuerdos, ensalza su persona.
Y muchas veces pensamos que podríamos haberles demostrado más cariño cuando éramos jóvenes.
Un abrazo compañero.

Muchísimas gracias Alonso por tu amable visita y comentario
UN ABRAZO FUERTE
 
Semejanzas-entre-ancianos-y-ni%C3%B1os.jpg



Llegaste a los noventa y dos;

y yo te vi... Pensativo,
recordando a mi maestro
enderezando ramas torcidas.

Recordando tu alimento nutritivo;
que con sudor conseguías,
lo ponías en mi mesa y me mirabas.

Te vas a los noventa y tres;
y me hinco enfrente de tu tierra,
pensando en tus arrugas,
formadas por consolar mi temores,
mis aventuras fallidas,
contando mis centímetros uno a uno.

Este tiempo de tanta sumada ciencia,
es cuando mas te amé
señor de cabello blanco.

Eras mi dios en el séptimo día;
satisfecho en la jornada larga,
y con tu semblante sereno
volviste a poner tus ojos en mí.

Tú, agarrado de la mano de mi hijo;
en tu cara había ternura
y te reías de mis chistes malos.

Jugábamos con fichas de blanco y negro;
todo, todo estaba bien y está.

Sólo lamento no haberte acariciado,
cuando eras un hombre fuerte,
cuando me lanzabas hacia la lucha.

¡Duele no haberte besado en ese instante;
cuando levantabas con amor la casa!


Maldonado
06/07/14
Sentidas letras nos dejas amigo Ramón, donde el sentimiento se denota
en cada verso llegando al lector con mucha profundidad, muchas veces
no sabemos valorar lo que se tiene hasta que se pierde.
Ha sido un placer el poder pasar por tu espacio. Besos y un abrazo. Tere
 
Semejanzas-entre-ancianos-y-ni%C3%B1os.jpg



Llegaste a los noventa y dos;

y yo te vi... Pensativo,
recordando a mi maestro
enderezando ramas torcidas.

Recordando tu alimento nutritivo;
que con sudor conseguías,
lo ponías en mi mesa y me mirabas.

Te vas a los noventa y tres;
y me hinco enfrente de tu tierra,
pensando en tus arrugas,
formadas por consolar mi temores,
mis aventuras fallidas,
contando mis centímetros uno a uno.

Este tiempo de tanta sumada ciencia,
es cuando mas te amé
señor de cabello blanco.

Eras mi dios en el séptimo día;
satisfecho en la jornada larga,
y con tu semblante sereno
volviste a poner tus ojos en mí.

Tú, agarrado de la mano de mi hijo;
en tu cara había ternura
y te reías de mis chistes malos.

Jugábamos con fichas de blanco y negro;
todo, todo estaba bien y está.

Sólo lamento no haberte acariciado,
cuando eras un hombre fuerte,
cuando me lanzabas hacia la lucha.

¡Duele no haberte besado en ese instante;
cuando levantabas con amor la casa!


Maldonado
06/07/14
Hermoso y tierno poema dedicado a tu abuelo donde le recuerdas con cariño y lamentas no haberle corespondido en su grandeza humana. Me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba