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Ella tenía un esbozo de todo su futuro, soñaba alto, sin escrúpulos y sin límites. Escribía cada episodio, soñadora pero precisa, para triunfar lo poseía todo y le sobraba en gran medida.
Pero toda historia posee un averno, que avieso envuelve en llamas una vida; ella tan afable y desprevenida, candidata perfecta, fue la siguiente víctima.
Un arcano peligro crecía a su alrededor, bucanero de sueños, deseos y anhelos, bizarro combatiente, disfrazado de felicidad, un cruel amor, que despertó en ella la curiosidad.
Dispuesto a debelar en esta batalla, disparó a quemarropa con demasía. Ella en medio de delirios y agonizante, fue abandonada por su desalmado amante.
De pronto un albo ángel descendió de el cielo, que por orden de Dios la cuidó con esmero. Ahora curada y con fuerzas para andar, se lanzó a la vida, a este inmenso y vasto mar.
Pero caprichoso el destino un día, hizo que se volvieran a encontrar. Farfullando y entre sollozos se acercaron, su historia había fenecido, pero nunca se dejaron de amar.
Solo una mirada y un interminable abrazo, dijeron sin una sola palabra, lo que no podían expresar. Contemplaron sus cuerpos la nostalgia, sintieron en sus latidos la necesidad de llorar.
Nunca mas volverían a estar juntos, pues aunque ella lo amaba aprendió su lección. En cada gesto de su faz se mostró decidida, se despidió de sus sentimientos y en lo mas hondo los enterraría.
Hoy en día se extrañan a mas no poder, y darían lo que fuera por volver el tiempo atrás. Pero la vida sigue; se convencen con fervor. Mas adelante se verían, pero para siempre se fue su amor...
Levanta la mirada pequeña princesa, estas destinada a triunfar; pensaba él, a gritos en su cabeza. Mientras ella le deseaba felicidad.
Ella por los dos tomó esta valiente decisión, para que Dios en su gracia, los proteja con su amor. Caminos aledaños pero diferentes, llevarían a ambos a éxitos inminentes.
Ella tenía un esbozo de todo su futuro, soñaba alto, sin escrúpulos y sin límites. Escribía cada episodio, soñadora pero precisa, para triunfar lo poseía todo y le sobraba en gran medida.
Pero toda historia posee un averno, que avieso envuelve en llamas una vida; ella tan afable y desprevenida, candidata perfecta, fue la siguiente víctima.
Un arcano peligro crecía a su alrededor, bucanero de sueños, deseos y anhelos, bizarro combatiente, disfrazado de felicidad, un cruel amor, que despertó en ella la curiosidad.
Dispuesto a debelar en esta batalla, disparó a quemarropa con demasía. Ella en medio de delirios y agonizante, fue abandonada por su desalmado amante.
De pronto un albo ángel descendió de el cielo, que por orden de Dios la cuidó con esmero. Ahora curada y con fuerzas para andar, se lanzó a la vida, a este inmenso y vasto mar.
Pero caprichoso el destino un día, hizo que se volvieran a encontrar. Farfullando y entre sollozos se acercaron, su historia había fenecido, pero nunca se dejaron de amar.
Solo una mirada y un interminable abrazo, dijeron sin una sola palabra, lo que no podían expresar. Contemplaron sus cuerpos la nostalgia, sintieron en sus latidos la necesidad de llorar.
Nunca mas volverían a estar juntos, pues aunque ella lo amaba aprendió su lección. En cada gesto de su faz se mostró decidida, se despidió de sus sentimientos y en lo mas hondo los enterraría.
Hoy en día se extrañan a mas no poder, y darían lo que fuera por volver el tiempo atrás. Pero la vida sigue; se convencen con fervor. Mas adelante se verían, pero para siempre se fue su amor...
Levanta la mirada pequeña princesa, estas destinada a triunfar; pensaba él, a gritos en su cabeza. Mientras ella le deseaba felicidad.
Ella por los dos tomó esta valiente decisión, para que Dios en su gracia, los proteja con su amor. Caminos aledaños pero diferentes, llevarían a ambos a éxitos inminentes.