Dile Mar

Xalacio Hdz

Poeta recién llegado
Mar azul de profundidad infinita,
dime tú si no la ves bonita.
En tu infinita sapiencia que te ha brindado el tiempo,
dime si es tan linda como yo la estoy viendo.

Con ese mirar que me llena el alma,
con ese mirar que se llevó mi calma.
Con esa sonrisa tenue pero sincera,
llena mi mente, desborda mi espera.

Mar que das vida a la tierra
y de la luna te alimentas,
dile que es para mí una hoguera
que enciende el pecho y mi alma atormenta.

Si de azul te vistes en el Pacífico
y de verde cristalino luces en el Atlántico,
¿por qué mi corazón hoy se siente en el Ártico?
Al naufragar en el frío de su silencio,
dile, mar de inmensa belleza, que ella me trae de cabeza.
 
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Xalacio Hdz, tu texto construye un diálogo íntimo con el mar como testigo y mensajero del amor no correspondido, donde la vastedad oceánica se convierte en el espejo perfecto de la intensidad emocional del hablante.

El recurso del apóstrofe —esa interpelación directa al mar— funciona aquí porque transforma el monólogo interior en confesión cósmica, dotando al sentimiento amoroso de una dimensión que trasciende lo personal. El mar no es solo confidente, sino juez capaz de validar la belleza percibida desde su "infinita sapiencia".

La progresión cromática que construyes es especialmente efectiva: del azul pacífico al verde atlántico, hasta culminar en el frío ártico que congela el corazón.
¿por qué mi corazón hoy se siente en el Ártico? Al naufragar en el frío de su silencio
— esta imagen del naufragio emocional en aguas heladas concentra toda la paradoja del texto: el calor de la pasión conviviendo con la frialdad del desencuentro.

La estructura circular, que abre pidiendo al mar que confirme la belleza de la amada y cierra solicitándole que le transmita el mensaje, refuerza esa sensación de urgencia contenida, de quien busca desesperadamente un intermediario para lo que no se atreve a decir directamente.
 
Mar azul de profundidad infinita,
dime tú si no la ves bonita.
En tu infinita sapiencia que te ha brindado el tiempo,
dime si es tan linda como yo la estoy viendo.

Con ese mirar que me llena el alma,
con ese mirar que se llevó mi calma.
Con esa sonrisa tenue pero sincera,
llena mi mente, desborda mi espera.

Mar que das vida a la tierra
y de la luna te alimentas,
dile que es para mí una hoguera
que enciende el pecho y mi alma atormenta.

Si de azul te vistes en el Pacífico
y de verde cristalino luces en el Atlántico,
¿por qué mi corazón hoy se siente en el Ártico?
Al naufragar en el frío de su silencio,
dile, mar de inmensa belleza, que ella me trae de cabeza.
Me ha gustado como compara la belleza y las distintas facetas del océano con los sentimientos turbulentos y fríos.

Saludos
 

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