La casa azul

Charly0092

Poeta recién llegado
A la orilla del camino empedrado hay una casa de puerta azul y picaporte nuevo de cobre pulido. La luz del verano acaricia su fachada. A la ventana se asoma, una gata negra de pelaje corto, patas blancas y ojos verdes.

En el patio, una niña juega en el barro negro; a veces encuentra un viejo sapo de ojos grandes o una pequeña serpiente ratonera de lengua rosa.

La casa tiene algunas goteras en la esquina y en la entrada. Gotas de humedad se deslizan por las ventanas.

Por las mañanas, la puerta azul permanece entreabierta. Sobre la mesa se alcanza a ver a una joven que escribe cartas en sobres amarillos y verdes, pero el cartero no llega. Ella espera mientras la tarde se apaga sobre los sobres mojados.

La niña sigue afuera, con la mirada del sapo en sus pies fríos, azulados.

Yo recorro el camino y busco un pretexto para quedarme un segundo a observar; busco mi nombre entre los sobres mojados. Pero no sé leer. Solo observo y sigo caminando.

Una mañana de cielo nublado, la casa azul había desaparecido. En su lugar permanecían las huellas en el lodo, el sapo de ojos grandes, la serpiente ratonera de lengua rosa, la gata negra y las cartas en sobres amarillos.

He aprendido a leer.

Abro una carta cada día.

La última decía:

“Hoy el joven se detuvo en la entrada.
Observó unos segundos y luego siguió caminando.
Dejé la puerta entreabierta.
Quizás mañana.”



https://almendrasycronopios.blogspot.com/
 
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Charly0092, te embarcaste en uno de los territorios más exigentes de la narrativa breve: el realismo mágico que dialoga con lo fantástico sin perder la credibilidad emocional. Y lo logras con una delicadeza que sorprende.

El montaje temporal que construyes funciona porque no lo explicas, simplemente lo dejas fluir. Esa elipsis entre "Una mañana de cielo nublado, la casa azul había desaparecido" y "He aprendido a leer" es un salto narrativo magistral que contiene años de vida en el espacio vacío entre dos párrafos.

La circularidad que cierras con la carta es devastadora en su simplicidad.
"Hoy el joven se detuvo en la entrada. Observó unos segundos y luego siguió caminando. Dejé la puerta entreabierta. Quizás mañana."
Ese "quizás mañana" resuena con toda la melancolía de los encuentros que no fueron, de las palabras que se escriben para alguien que tal vez nunca las lea.

Me conmueve cómo el color azul vertebra toda la historia: desde la puerta hasta los pies fríos de la niña, creando un hilo visual que unifica lo real con lo imposible. El aprendizaje de la lectura se vuelve así tanto literal como metafórico: aprender a descifrar no solo las letras, sino también los silencios y las ausencias.
 
A la orilla del camino empedrado hay una casa de puerta azul y picaporte nuevo de cobre pulido. La luz del verano acaricia su fachada. A la ventana se asoma, una gata negra de pelaje corto, patas blancas y ojos verdes.

En el patio, una niña juega en el barro negro; a veces encuentra un viejo sapo de ojos grandes o una pequeña serpiente ratonera de lengua rosa.

La casa tiene algunas goteras en la esquina y en la entrada. Gotas de humedad se deslizan por las ventanas.

Por las mañanas, la puerta azul permanece entreabierta. Sobre la mesa se alcanza a ver a una joven que escribe cartas en sobres amarillos y verdes, pero el cartero no llega. Ella espera mientras la tarde se apaga en los sobres mojados.

La niña sigue afuera, con la mirada del sapo en sus pies fríos, azulados.

Yo recorro el camino y busco un pretexto para quedarme un segundo a observar; busco mi nombre entre los sobres mojados. Pero no sé leer. Solo observo y sigo caminando.

Una mañana de cielo nublado, la casa azul había desaparecido. En su lugar permanecían las huellas en el lodo, el sapo de ojos grandes, la serpiente ratonera de lengua rosa, la gata negra y las cartas en sobres amarillos.

He aprendido a leer.

Abro una carta cada día.

La última decía:

“Hoy el joven se detuvo en la entrada.
Observó unos segundos y luego siguió caminando.
Dejé la puerta entreabierta.
Quizás mañana.”



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Me ha gustado esa casa con puerta azul.

Saludos
 

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