Víctor Ugaz Bermejo
refugio felino
Hay dos soles en mi horizonte.
Aquel que con ustedes arde
y el otro que se muestra en mi monte,
recordándome sus ausencias, cada tarde.
Nacen lucidos por las mañanas
aclaran el llano de mi pradera,
se levantan majestuosos en mis montañas
enredándose en el recuerdo de tu cabellera.
Hay dos soles que el ocaso incendia.
Uno que de rojo pinta en trazos,
desde sus partidas, aquel día
y el otro me trae el calor de sus brazos.
A lo lejos con el rumor de la brisa
me llegan sus palabras que me halagan,
acompaña a ellos tu dulce sonrisa
pero mis soles igual se apagan.
Hay dos soles entre el mar y el cielo.
Uno que se pinta de azul
y el otro es mi consuelo,
aquel que me enciendes tú.
Te veo peinándote en el espejo del mar
y me he preguntado, ¿Qué sería ?
¿ de mis pasos sin su mirar ?
si ni siquiera escribiría esta poesía.
Hay dos soles en mi felicidad.
Ambos me alumbran desde lejos
uno desde la inmensidad;
el otro a través de tus ojos.
A oscuras mi vida quedó rota
mis soles se apagaron en una luz negra,
mi tristeza, que a pesar se nota
debería de despejar, pero nadie lo logra.
Aquel que con ustedes arde
y el otro que se muestra en mi monte,
recordándome sus ausencias, cada tarde.
Nacen lucidos por las mañanas
aclaran el llano de mi pradera,
se levantan majestuosos en mis montañas
enredándose en el recuerdo de tu cabellera.
Hay dos soles que el ocaso incendia.
Uno que de rojo pinta en trazos,
desde sus partidas, aquel día
y el otro me trae el calor de sus brazos.
A lo lejos con el rumor de la brisa
me llegan sus palabras que me halagan,
acompaña a ellos tu dulce sonrisa
pero mis soles igual se apagan.
Hay dos soles entre el mar y el cielo.
Uno que se pinta de azul
y el otro es mi consuelo,
aquel que me enciendes tú.
Te veo peinándote en el espejo del mar
y me he preguntado, ¿Qué sería ?
¿ de mis pasos sin su mirar ?
si ni siquiera escribiría esta poesía.
Hay dos soles en mi felicidad.
Ambos me alumbran desde lejos
uno desde la inmensidad;
el otro a través de tus ojos.
A oscuras mi vida quedó rota
mis soles se apagaron en una luz negra,
mi tristeza, que a pesar se nota
debería de despejar, pero nadie lo logra.
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