Regué mi flor Regué mi flor por amaneceres y atardeceres, con cuidado de amor vivo. Vista de colores obsequiando a mi corazón en los atardeceres hermosos, con esencias fragantes y sensaciones del éxtasis del amor natural. Regué mi flor en los días de la existencia del amor, la pode tanto que como horizonte embellecía ante la vista, como ella ninguna. El mundo apócrifo ante los ojos del mismo dios que equipara ante la bella flor. Irrigue esa flor tanto que en desmedida crecía, inusitada progresión, fue de noche cuando al darme cuenta que no era ya mas una semilla, que diligente perdió el apetito de mi amor jardinero. Solo basto del sol quemante de las tardes en verano, y una luna radiante en las noches del horizonte. Regué una flor, tanto que poco a poco y sin percato alguno murió ahogada.
Buen escrito... saludos
"Ni todo el amor, ni todo el dinero" Sabiduría ancestral que esconde gran verdad. Tu poema describe bellamente este adagio. El amor en chorro, ahoga. ¿Qué tal gota a gota...?
Buen poema hermano... A veces es el amor es asi... Mas les das y menos te quieren... por eso es mejor darles respeto y darse uno mismo autorespeto para que esa flor crezca libre de presion... y asi un amor nunca marchitara....