Un cosquilleo se va meciendo
entre la tela que no araña
porque es de seda.
Suave susurrar de los segundos
que van calmados hacia ti.
No finjas que no los has visto,
son de hielo punzante
y envenenan más que una mirada.
Caricias, secretos, celos,
malos pensamientos, buenos,
calma, ira, vaivén de náufragos
cabalgando en un suspiro.
Así de caliente, así de frío
rozando tu insegura permanencia
Como luna de avellana
cae el cielo a mis manos
y sólo tus ojos lucen
entre miles de estrellas.
Como luna de avellana
es la boca que se acerca
para besar el almibar
que reboso al verte.
Como luna de avellana
mi corazón inquieto,
reza deseos idílicos
cuando rozas mi pecho.
Como luna de avellana...
es tu amor y mi silencio.
De bohemia se ha cultivado mi piel,
sin fortuna, con pestañas largas
que parpadean sueños y nostalgias
serenas y amargas,
y todo por ello,
por ser de bohemia,
como el alba que crece con un suspiro
y se envuelve en cristal...
Pero me reencarno en harapos
y noto la ausencia de halagos
que me sobran todos,
pero que sin embargo...
están tan lejos de mis ojos
que hasta se extrañan,
y es que la bohemia se pinta sola
Desmantelados mis labios
al querer pronunciarte...
Una sobra de aquella frase,
un minuto de aquellos tiempos,
el pétalo que queda suelto
entre el silencio de tus compases.
No acierto,
ni siquiera los relojes se preparan,
por no saber si el minutero
llegará al final de las doce,
pero es cierto,
sólo me queda una palabra
y no hay razón para enojarse,
que más verdad no ha existido
en la historia