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La ciudad ruge tras los sauces,
pero su oleaje de bocinas se estrella y se deshace
antes de tocar la orilla de este reino.
Aquí el tiempo es de agua.
Observo a los patos:
pequeñas naves de...
A veces, el silencio no es ausencia,
sino una copa llena de ecos olvidados,
una red de hilos invisibles que sostienen
el peso del mundo cuando el aire se cansa.
Bajo la piel de las cosas, donde...
Se levantan muros con piedras de plegaria,
un contrafuerte ciego ante el espejo,
donde la herencia, otrora necesaria,
se vuelve un eco amargo y un reflejo.
Hay un cortocircuito en la mirada...
Bajo una cúpula de ópalo y espanto,
como un pirata en pos de su tesoro,
cruzo los mares de un exilio de oro
para encontrar tu cuerpo en el amianto.
Allí, donde la arena es un desierto
de...
Tras el mármol, el dedo impaciente
robó un segundo a la luz y al olvido;
el flash fue un rayo, un grito simplemente,
sobre el nácar de un hombro dormido.
Se encendió el oro en sus rizos de...
Alguien intenta sostener copas de hierro macizo, con manos de humo,
y gritos sordos que rebotan en las paredes de una fiesta que no me invita.
donde cada grano es una piedra que me golpea la...
Yo, entiendo, que la IA se ha alimentado de la que yo, tú, él, ella, ellas ,ellos, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, nuestros, nuestras, este esa ... y asi sucesivamente; asi que cualquier...
Es un contraste hermoso, estudiar lo que nos hace "inteligentes" mientras te dejas llevar por lo que nos hace "vivos". Al final, que el libro caiga es quizás la conclusión más lógica de esa...
He traído la filosofía de las máquinas
a la orilla de este agua que no sabe de códigos.
Entre mis manos, el dilema del silicio,
la pregunta por la chispa en el circuito,
el intento de entender...
Sobre la roca herida, donde el mar se quebranta,
una mujer le grita al vacío que no responde.
No son palabras lo que exhala su garganta,
sino el eco de los siglos que el horizonte esconde.
A...
Sobre el mármol reluciente, espejo de un deseo mudo,
descansa la nube blanca, el nácar de porcelana pura,
una bañera clásica bajo el cielo puro y desnudo
un refugio de espuma donde el tiempo se...
Bajo el azur ingrávido, de azabache y de frío,
donde el tiempo se rinde ante el mudo vacío,
me yergo, pequeña brizna de carne y de miedo,
buscando en la altura un amparo, un denuedo.
Más la...
Pies descalzos sobre el borde del mundo,
donde la tierra se rinde ante el vaivén,
en un pulso ciego, antiguo y profundo,
buscando el roce de la piel con la piel.
Nuestros cuerpos húmedos...
Miras tus manos
y ves diez gorriones que olvidaron cómo volar,
atrapados en la pausa infinita
de un latido que suena a madera seca.
No busques lógica en el rincón
donde los sueños se...
Ya no hay silencio tras el velo,
ni el rastro humilde de la rodilla en tierra;
el incienso que hoy asciende al cielo
es un humo artificial de luz y guerra.
La fe, que antes buscaba lo...
Era, como una noche de vibrantes armonías,
el ruido de la urbe se desataba en profusión,
los fanales trazaban caprichosas geometrías,
mostrando lo abstracto con rítmica ilusión.
Sin abismo...
El tictac ha perdido su esqueleto,
ahora es un charco de mercurio tibio
que decide, con la pereza de un gato de humo,
suicidarse lentamente por el relieve del mármol.
El segundero es una gota...
pues... realmente parece ciencia ficción, aunque es una realidad que se puede asignar a cualquier poder, de la tierra esta que habitamos. Porque para unos lo bueno puede ser malo y para otros lo...
Bajo el peso de la tierra roja y el silencio,
late Mponeng, un abismo de metal y oro,
donde la roca arde en un abrazo de fuego
a sesenta y seis grados de un calor sin retorno.
Se vierte el...
Aquel que en la tiniebla fue orejudo,
de la escuela del soplo y la celada,
hoy vende por hermandad la puñalada
y viste de pariente el rostro mudo.
Ansía el campo ajeno, el suelo extraño,
que...
Yo vengo de buscarte en el útero de la niebla,
allí donde el Cauca es un hilo de plata herida
y el volcán bosteza cenizas sobre el pensamiento,
a tí, que eres la hija del agua vertical...
El roce es el hacha que degüella el sentido,
bebiendo el helio negro que emana de tu ombligo,
mis uñas son agujas cosiendo tu arquitectura
a este hambre de abismo que siempre va conmigo.
Se...
Ya no me basta el asombro de la mirada distante,
ni el dibujo en el aire que rodea tu figura,
mi mano reclama su derecho de errante
sobre el relieve vivo de tu arquitectura.
El roce comienza...
El óleo aún exhala un aroma a trementina y olvido,
mientras ella me clava sus pupilas de mercurio
desde el marco que yace huérfano en el parqué.
Es una elegancia de guante largo y vanguardia...
Mientras la agónica luz solar se rindia al ocaso,
la última brizna se apagaba en un último abrazo,
más, sentía el fuego de labios, humedad y promesa,
un idilio sin fin, una dulce sorpresa...
Cuerpos que son el armario, entreabierto,
donde el alma se guarda en un cajón,
la madera se vuelve pulsación
y los muebles, espejos de lo incierto.
No es solo una silla, es el soporte
de una...
Ni cadenas de hierro, ni muros de hormigón,
ni un pastor con su vara vigilando el portón.
El nuevo Mastín no ladra, ni enseña el colmillo,
es un flujo de datos, silencioso y sencillo.
El...
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