Tu mirada y tu piel contrastan la dentadura del oficio que manejas, el dolor que evitamos (aunque para ser sincero, a mí no me asustan ni los dentistas ni las dentista, como tú, a mí me asustan y en enrabio con los políticos, tratantes de mujeres, los que violan, torturan, genocidas de ese lado oscuro que todos poseemos. Qué razón tiene la mujer que he vuelto a amar después de abandonarla hace ya 20 años. Ahora estoy empezando a entender, Jessica Praux, recien ahora en su verdadera magnitud. Espero en Dios que tu marido te ame como mereces. Quizás tu poesía dice tanto de tu soledad, o por lo menos de tu deseo de otra vida mejor en otra parte, en otros brazos, no sé. Lo que sí sé es que me has regalado una melodía de Japón, una melodía dulce, romántica, fuerte, sensual, tierna. Ah Occidente Occidente, qué dolor le has causado a Oriente....atroces mercenarios que llegaron a tus tierras a sembrar tanto dolor, tanto dolor, tanto dolor.