Roy Dávatoc
Poeta asiduo al portal
Tranquilo muy tranquilo. Ahora
nace un limpio cielo
sobre mí.
Me da risa la suerte
senil
que se queja en mi cuerpo.
Suerte al fin,
como envoltura
flotante al mar.
Suerte anciana, absurda
hecha
de heridas de puñal.
Que siga así, flotando
en sus olas, con tesón;
y que la trence al viento
del abismo, al eco frío,
al último bostezo del sol.
Yo ahora me siento bien, calmado,
con luz.
Y rayado en mi océano
litigado por las olas,
a la deriva un ataúd.
--Del poemario: "Tiempo Fuera"--