minsandi
Poeta fiel al portal
Es de noche. La brisa se mueve por el aire
y menea la sombra de los árboles lentamente.
Un río susurra y corre, y en el cielo brillan las estrellas.
Pareciera que estuvieras a mi lado. Pareciera.
Que tus suspiros me tocaran la boca.
Pero no estás. Y parece que a mi lado estuvieras,
que una estrella del cielo cayera y el sereno recoja.
Pareciera que las estrellas suspiran de amor. Pareciera.
Que mi alma revive con tu cálido beso de amor.
Es de noche. La luna avanza y brilla en el agua
de un arroyo que canta un amor soñador.
Pareciera que en esta noche esfumada
se ilumina tu rostro de sereno cristalino.
Pareciera que esta noche es real.
Pareciera. Pero no es sino más que un sueño perdido.
La noche extensa es infinita e irreal.
Y tú no te encuentras conmigo.
Veo tu amor infinito en mis ojos.
¡Es tan dulce tu amor, y tan triste el olvido!
Y mi alma silenciosa parece un arroyo.
Suspira y solloza una triste canción.
Pareciera que estuvieras a mi lado. Pareciera.
Que siente mi boca tu cándido beso de amor.
Pareciera que siento tu boquita de rosa. Pareciera.
Un poema que surge del alma y una estrella de amor.
Creo que estás a mi lado y sin embargo así no es.
¡Cuánto quisiera volver contigo al ayer!
Pareciera que la noche es eterna. Pareciera.
Las estrellas brillan y miro tus ojos infinitos.
Mi silencio es sensación dulce y serena.
Como tus ojos brillantes de amor cristalino.
Parecieran tus suspiros rayitos de estrellas,
con su sensación cándida y eterna. Pareciera...
Sé bien que este no es, en el sentido exacto, mi "mejor poema". Pero sí es uno que me trae muchos recuerdos, porque me hace caminar en el tiempo, a un mes de diciembre, allá por el año 86, cuando escribía en la mesa de mi casa este poema. Fue una época divertida, cuando recién había leído a Pablo Neruda, que me impactó mucho con sus 20 poemas de amor y una canción desesperada
y menea la sombra de los árboles lentamente.
Un río susurra y corre, y en el cielo brillan las estrellas.
Pareciera que estuvieras a mi lado. Pareciera.
Que tus suspiros me tocaran la boca.
Pero no estás. Y parece que a mi lado estuvieras,
que una estrella del cielo cayera y el sereno recoja.
Pareciera que las estrellas suspiran de amor. Pareciera.
Que mi alma revive con tu cálido beso de amor.
Es de noche. La luna avanza y brilla en el agua
de un arroyo que canta un amor soñador.
Pareciera que en esta noche esfumada
se ilumina tu rostro de sereno cristalino.
Pareciera que esta noche es real.
Pareciera. Pero no es sino más que un sueño perdido.
La noche extensa es infinita e irreal.
Y tú no te encuentras conmigo.
Veo tu amor infinito en mis ojos.
¡Es tan dulce tu amor, y tan triste el olvido!
Y mi alma silenciosa parece un arroyo.
Suspira y solloza una triste canción.
Pareciera que estuvieras a mi lado. Pareciera.
Que siente mi boca tu cándido beso de amor.
Pareciera que siento tu boquita de rosa. Pareciera.
Un poema que surge del alma y una estrella de amor.
Creo que estás a mi lado y sin embargo así no es.
¡Cuánto quisiera volver contigo al ayer!
Pareciera que la noche es eterna. Pareciera.
Las estrellas brillan y miro tus ojos infinitos.
Mi silencio es sensación dulce y serena.
Como tus ojos brillantes de amor cristalino.
Parecieran tus suspiros rayitos de estrellas,
con su sensación cándida y eterna. Pareciera...
Sé bien que este no es, en el sentido exacto, mi "mejor poema". Pero sí es uno que me trae muchos recuerdos, porque me hace caminar en el tiempo, a un mes de diciembre, allá por el año 86, cuando escribía en la mesa de mi casa este poema. Fue una época divertida, cuando recién había leído a Pablo Neruda, que me impactó mucho con sus 20 poemas de amor y una canción desesperada