Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Primero yo pensé lo que sabía,
también logré juntar mi paz contigo,
después pasé la voz al triste amigo
que nunca puso bala en su manía.
La vida pasa y sigue cada día;
avanza y soy igual, un mal testigo,
de lo que ocurre para bien conmigo
no tengo más que mi señal vacía.
Habrá que dar al mar la voz, la gente
jamás podrá ceder aquel camino
que viene cuando pierden su presente.
Tal vez también perdamos don divino.
Si nunca piensa el habla con la mente
habremos de morir sin el destino.
también logré juntar mi paz contigo,
después pasé la voz al triste amigo
que nunca puso bala en su manía.
La vida pasa y sigue cada día;
avanza y soy igual, un mal testigo,
de lo que ocurre para bien conmigo
no tengo más que mi señal vacía.
Habrá que dar al mar la voz, la gente
jamás podrá ceder aquel camino
que viene cuando pierden su presente.
Tal vez también perdamos don divino.
Si nunca piensa el habla con la mente
habremos de morir sin el destino.