Tamar
Poeta adicto al portal
Le habían dicho que las miradas
alguna magia guardaban:
un túnel, algún camino,
la tristeza ó soledad.
Ella siempre les tuvo miedo,
a la suya, y a la de los demás;
la propia, era simplemente ajena
la de ellos, mentiras y dudas de mar.
Pasaba todos los días
por el mismo espejo, el mismo debate:
Esa mirada no era de ella,
esas pupilas solo callaban.
Todo entonces era ajeno;
pues, si has quedado ciego,
sin mirada, sin los sueños,
todo pasa a ser neutral,
ya lo amado no exite,
ya no hay por quien parpadear.
Pero el día despues de la soledad,
una guitarra sonaba,
las voces se confundían,
y ella reconoció la mirada
en unos ojos lejanos a cualquier silencio
Ellos, lejos de mi final,
se siguen observando,
sin tiempo, sin prisa, sin debates.
Le habían dicho que las miradas
alguna magia guardaban:
un túnel, algún camino,
la tristeza ó soledad.
alguna magia guardaban:
un túnel, algún camino,
la tristeza ó soledad.
Ella siempre les tuvo miedo,
a la suya, y a la de los demás;
la propia, era simplemente ajena
la de ellos, mentiras y dudas de mar.
Pasaba todos los días
por el mismo espejo, el mismo debate:
Esa mirada no era de ella,
esas pupilas solo callaban.
Todo entonces era ajeno;
pues, si has quedado ciego,
sin mirada, sin los sueños,
todo pasa a ser neutral,
ya lo amado no exite,
ya no hay por quien parpadear.
Pero el día despues de la soledad,
una guitarra sonaba,
las voces se confundían,
y ella reconoció la mirada
en unos ojos lejanos a cualquier silencio
Ellos, lejos de mi final,
se siguen observando,
sin tiempo, sin prisa, sin debates.
Le habían dicho que las miradas
alguna magia guardaban:
un túnel, algún camino,
la tristeza ó soledad.