Tamar
Poeta adicto al portal
Perdóname
pero ultimamente soy solo lágrimas,
pero tu no eres la razón,
tranquilo;
no lo eres.
Lo es el pararme a mitad de sueño
a escribir en la oscuridad
en un papel mojado, sin dueño.
Mis letras nunca fueron de nadie,
solo del tiempo y la soledad.
Tu no estuviste,
solo hubo una sombra en la pared;
mi mano siempre escribió sola.
No llegaste.
Decidí armar caminos con el tiempo.
Con él nunca hay música,
con él solo hay rostros viejos
que no quieren recordar.
Esa fué talvez la razón de mi llanto.
Tu voz no duró al encender la luz,
tu mirada dejó todo a un lado,
incluso a mí;
y en resumen sólo me llego tu carta en blanco
con un punto y final
que no tenía nada que acabar.
Tu siempre estuviste al lado de la ventana,
distante.
Perdóname,
el tiempo me distrajo,
dejé de escuchar,
dejé de ver.
Sólo quiero soñar,
déjame dormir.
pero ultimamente soy solo lágrimas,
pero tu no eres la razón,
tranquilo;
no lo eres.
Lo es el pararme a mitad de sueño
a escribir en la oscuridad
en un papel mojado, sin dueño.
Mis letras nunca fueron de nadie,
solo del tiempo y la soledad.
Tu no estuviste,
solo hubo una sombra en la pared;
mi mano siempre escribió sola.
No llegaste.
Decidí armar caminos con el tiempo.
Con él nunca hay música,
con él solo hay rostros viejos
que no quieren recordar.
Esa fué talvez la razón de mi llanto.
Tu voz no duró al encender la luz,
tu mirada dejó todo a un lado,
incluso a mí;
y en resumen sólo me llego tu carta en blanco
con un punto y final
que no tenía nada que acabar.
Tu siempre estuviste al lado de la ventana,
distante.
Perdóname,
el tiempo me distrajo,
dejé de escuchar,
dejé de ver.
Sólo quiero soñar,
déjame dormir.