Hernan Parada
Poeta adicto al portal
Puertas abiertas,
con estadía muerta;
silencios nocturnos
la escuchaban
Se encontraba aquella pared
entre humo y cuerpo,
entre viento y arena,
entre sensación y sensación.
Cambiante bajo el reloj
en función de la noche y el día.
La llama nunca se extinguió
dilatando lo glorioso.
La pared siempre deja entrar;
más no salir, más no saber
No queda en ella
rayón alguno
con estadía muerta;
silencios nocturnos
la escuchaban
Se encontraba aquella pared
entre humo y cuerpo,
entre viento y arena,
entre sensación y sensación.
Cambiante bajo el reloj
en función de la noche y el día.
La llama nunca se extinguió
dilatando lo glorioso.
La pared siempre deja entrar;
más no salir, más no saber
No queda en ella
rayón alguno