irian
Poeta recién llegado
En la lira has de poner la esperanza
de liberar a tu más preciada amada,
designio de dioses que te condena a perderla
cuando reflejes tus ojos en la mirada de aquélla.
No basta atravesar lagos de sangre y ríos de fuego,
no basta domar las bestias no muertas del infierno,
tendrás que domar tu corazón y tus deseos
por besar de tu perdida flor sus pétalos.
Suavizar la ira del Hades entero
así como la de sus demonios, fue tu intento;
tu premio, tocar la manos de la que fue y será tu musa;
tu maldición, vivir tus últimos días recordando su piel siempre tersa.
Desafiaste el umbral de la vida y la muerte, por amor a ella;
tu música tu estandarte y tu lira tu única espada
en una batalla de mil días, que pasaron fugaces como una estrella.
Mas hoy vuelves a casa, sin derrota, sin victoria
muerto en vida, y sin condena de muerte;
tu cuerpo seguirá en pie, pero tu alma del tártaro presa
se quedará entonando para ella cantos de gloria.
de liberar a tu más preciada amada,
designio de dioses que te condena a perderla
cuando reflejes tus ojos en la mirada de aquélla.
No basta atravesar lagos de sangre y ríos de fuego,
no basta domar las bestias no muertas del infierno,
tendrás que domar tu corazón y tus deseos
por besar de tu perdida flor sus pétalos.
Suavizar la ira del Hades entero
así como la de sus demonios, fue tu intento;
tu premio, tocar la manos de la que fue y será tu musa;
tu maldición, vivir tus últimos días recordando su piel siempre tersa.
Desafiaste el umbral de la vida y la muerte, por amor a ella;
tu música tu estandarte y tu lira tu única espada
en una batalla de mil días, que pasaron fugaces como una estrella.
Mas hoy vuelves a casa, sin derrota, sin victoria
muerto en vida, y sin condena de muerte;
tu cuerpo seguirá en pie, pero tu alma del tártaro presa
se quedará entonando para ella cantos de gloria.