Sergio Qper
Poeta recién llegado
Tras años de ilusión
fallece la tierna tonada que canté de niño,
ya hoy nada es como lo fue
agoniza la vida en tanto la mía se ha ido.
Las calles que recorrí ya no existen más,
los días pasaron, la vida pasó
y se fue entre mis dedos
No la vi ni me vio
Cuatro paredes caen incontenibles
sobre mis fiambres sedientas de compañía,
recordando mi aciaga falta
y acribillando mi alma con gritos de recuerdos
entonando la funesta aria de sus suplicas.
El sol, el verdugo del cenit,
tira mis carnes al olvido
y roza el árido deseo de seguir viviendo
inmutando mi torpe percepción.
Este es el mural de mi anhelo:
el mundo que jamás conocí
y el que jamás ha de saber quien fui.
fallece la tierna tonada que canté de niño,
ya hoy nada es como lo fue
agoniza la vida en tanto la mía se ha ido.
Las calles que recorrí ya no existen más,
los días pasaron, la vida pasó
y se fue entre mis dedos
No la vi ni me vio
Cuatro paredes caen incontenibles
sobre mis fiambres sedientas de compañía,
recordando mi aciaga falta
y acribillando mi alma con gritos de recuerdos
entonando la funesta aria de sus suplicas.
El sol, el verdugo del cenit,
tira mis carnes al olvido
y roza el árido deseo de seguir viviendo
inmutando mi torpe percepción.
Este es el mural de mi anhelo:
el mundo que jamás conocí
y el que jamás ha de saber quien fui.
Qpr-08