PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Fuera del arte de los hombres que sueñan,
ahí tus cuerdas templan la canción del silencio.
La joya de la verdad se aleja,
y como ave mensajera describe su propio vuelo.
En tu risa el dorado dedo del sol se dibuja,
rayando el horizonte perdido de tus ojos.
Tomas en cuenta el tiempo que nos empuja,
con un beso sacudes toda memoria de despojos.
Estás más allá de la tierra que riego,
flotas sobre un anheloso rostro.
En tu mirada pescar el deseo es lo que quiero,
ver primero lo que antes no vio ningún otro.
Que sean mis manos las únicas que duerman,
si de destejer algún bonito sueño se trata.
Que nos deja el amor mucho más de cuanto cuenta,
detenido, estrellado en un mar de plata.
Algo viene, está por suceder,
en lo profundo de tu investible desnudez;
plasmado en la pared,
con los ojos recién abiertos lo has de ver.
Así eres tú,
idéntica a él.
Con su rojo, su amarillo y su azul,
ya no harás más corazones de papel.
Sin otra cualidad de poder
que la de suceder,
vez tras vez
cual onda preciosa, cual corazón de mujer.
ahí tus cuerdas templan la canción del silencio.
La joya de la verdad se aleja,
y como ave mensajera describe su propio vuelo.
En tu risa el dorado dedo del sol se dibuja,
rayando el horizonte perdido de tus ojos.
Tomas en cuenta el tiempo que nos empuja,
con un beso sacudes toda memoria de despojos.
Estás más allá de la tierra que riego,
flotas sobre un anheloso rostro.
En tu mirada pescar el deseo es lo que quiero,
ver primero lo que antes no vio ningún otro.
Que sean mis manos las únicas que duerman,
si de destejer algún bonito sueño se trata.
Que nos deja el amor mucho más de cuanto cuenta,
detenido, estrellado en un mar de plata.
Algo viene, está por suceder,
en lo profundo de tu investible desnudez;
plasmado en la pared,
con los ojos recién abiertos lo has de ver.
Así eres tú,
idéntica a él.
Con su rojo, su amarillo y su azul,
ya no harás más corazones de papel.
Sin otra cualidad de poder
que la de suceder,
vez tras vez
cual onda preciosa, cual corazón de mujer.