Mario Francisco LG
Un error en la Matrix
La Visita
© Andrés Amendizábal
Artémida
¿A qué vienes hoy desconocido?
¿a turbar mis horas tranquilas,
a romper las estructuras del día?,
¿o acaso a imponer alguna nueva regla en mi vida?
He venido, a dejar de ser desconocido
a jugar con amabilidad tus letras,
a confiarme a través de un suspiro,
y a esperarte por las noches aunque amanezca.
¿A esperarme, a confiar...?
Ya que es la más extraña de todas tus visitas,
no sé si esperaba que llegaras,
no sé si prefiero tu revelación, o tu rebeldía.
¿Es que acaso aún no confías?
Te ofrezco la dulce vida eterna
la mejor y posiblemente la única compañía,
la liberación de tus dolores y penas.
Te llevaría al vacío conmigo,
bebería ansiosa tu vida eterna
¿Pero cuánto debo soñar para creerte?
Mis pies permanecen anclados a esta tierra
¿Acaso no tienes alas, como yo las tengo?
¿De qué sirve el polvo si puedes volar?
Deja anclado al pasado el miedo,
y tóma mi mano, intentemos reinar.
¿Mis alas? las tuve, hoy sólo queda añoranza
¿Pero tienes tú la llave de esta jaula de fantasmas?
¿Puedes prometerme que de tu mano el sol no quemará?
¿O sólo debo cerrar los párpados y volar?
¿Acaso requieres de una promesa para confiar?
¿Tu Dios ha prometido como yo, cuidarte?
Nadie más te hará daño, tú misma lo harás
Tóma mi mano ahora, acompáñame
Mi Dios me ha soltado en el aprendizaje
es su manera de amarme, más no la tuya.
Mi desconocido, esto no es cuestión de amar
pero mi última flor de esperanza ha nacido...
Tómala, no la dejes morir...
Llévame, y no me dejes volver.
Sabes que tendremos que partir,
la oscuridad pronto caerá en los humanos
nunca sentirás dolor, ni volverás a sufrir
Siempre y cuando dejes tu vida, sobre mis manos.
© Andrés Amendizábal
Artémida
¿A qué vienes hoy desconocido?
¿a turbar mis horas tranquilas,
a romper las estructuras del día?,
¿o acaso a imponer alguna nueva regla en mi vida?
He venido, a dejar de ser desconocido
a jugar con amabilidad tus letras,
a confiarme a través de un suspiro,
y a esperarte por las noches aunque amanezca.
¿A esperarme, a confiar...?
Ya que es la más extraña de todas tus visitas,
no sé si esperaba que llegaras,
no sé si prefiero tu revelación, o tu rebeldía.
¿Es que acaso aún no confías?
Te ofrezco la dulce vida eterna
la mejor y posiblemente la única compañía,
la liberación de tus dolores y penas.
Te llevaría al vacío conmigo,
bebería ansiosa tu vida eterna
¿Pero cuánto debo soñar para creerte?
Mis pies permanecen anclados a esta tierra
¿Acaso no tienes alas, como yo las tengo?
¿De qué sirve el polvo si puedes volar?
Deja anclado al pasado el miedo,
y tóma mi mano, intentemos reinar.
¿Mis alas? las tuve, hoy sólo queda añoranza
¿Pero tienes tú la llave de esta jaula de fantasmas?
¿Puedes prometerme que de tu mano el sol no quemará?
¿O sólo debo cerrar los párpados y volar?
¿Acaso requieres de una promesa para confiar?
¿Tu Dios ha prometido como yo, cuidarte?
Nadie más te hará daño, tú misma lo harás
Tóma mi mano ahora, acompáñame
Mi Dios me ha soltado en el aprendizaje
es su manera de amarme, más no la tuya.
Mi desconocido, esto no es cuestión de amar
pero mi última flor de esperanza ha nacido...
Tómala, no la dejes morir...
Llévame, y no me dejes volver.
Sabes que tendremos que partir,
la oscuridad pronto caerá en los humanos
nunca sentirás dolor, ni volverás a sufrir
Siempre y cuando dejes tu vida, sobre mis manos.