PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Del ombligo del ocaso
salió pretenciosa alondra.
Encontrose con el viento manso
que le desprendió su única pluma roja.
La pluma cayó al río,
y cruzó las tierras hasta el mar.
Había allí un ánade que flotaba en profundo delirio,
pues sus plumas había perdido de tanto nadar.
Viendo que la pluma le tocaba,
la tomo con su pico y se la clavó en la piel desnuda.
Al salir la sangre la hizo suya
y pudo sobre su superficie multiplicarla.
Intenso plumaje ahora le arropa,
para volver a migrar.
No importa que ninguno de sus hermanos le reconozca,
es feliz por haber podido otra vez volar.
(Tu pluma me da la vida, tus palabras me la quitan)
salió pretenciosa alondra.
Encontrose con el viento manso
que le desprendió su única pluma roja.
La pluma cayó al río,
y cruzó las tierras hasta el mar.
Había allí un ánade que flotaba en profundo delirio,
pues sus plumas había perdido de tanto nadar.
Viendo que la pluma le tocaba,
la tomo con su pico y se la clavó en la piel desnuda.
Al salir la sangre la hizo suya
y pudo sobre su superficie multiplicarla.
Intenso plumaje ahora le arropa,
para volver a migrar.
No importa que ninguno de sus hermanos le reconozca,
es feliz por haber podido otra vez volar.
(Tu pluma me da la vida, tus palabras me la quitan)