PANYU DAMAC
Poeta asiduo al portal
Anoche soñé que había muerto
y cuando cerré los ojos te vi a Ti.
Salí a la calle
allí las estrellas refulgían sobre el asfalto
haciendo fulgurar toda clase de sombras.
Entonces pensé:
No hay obscuridad sino olvido.
Así la calle se convirtió en camino,
y al llegar a tu casa recordé otra vez
las llaves de tu sueño haber perdido.
Será de nuevo inútil intentar lazar tus cabellos
ayudándome de las palabras,
pero sé que podré tocarte
así como los latidos de tu corazón tocan
y me hacen sentir que aún vivo.
Creeré haber pasado de largo y desapercibido
hacia un lugar todavía desprotegido
hacia un mundo que aún no hemos conocido.
Creerás que algo ha quedado de mí de alguna forma
y veré como de esa parva de fe tuya
empieza a brotar lo que quisiste.
Cuánto quiero ahora y cuanto tú me das
te susurro al oído sin tener que hablar.
Diciéndote que me dejes a mí el tiempo de la espera
y que escojas para ti la paz.
y cuando cerré los ojos te vi a Ti.
Salí a la calle
allí las estrellas refulgían sobre el asfalto
haciendo fulgurar toda clase de sombras.
Entonces pensé:
No hay obscuridad sino olvido.
Así la calle se convirtió en camino,
y al llegar a tu casa recordé otra vez
las llaves de tu sueño haber perdido.
Será de nuevo inútil intentar lazar tus cabellos
ayudándome de las palabras,
pero sé que podré tocarte
así como los latidos de tu corazón tocan
y me hacen sentir que aún vivo.
Creeré haber pasado de largo y desapercibido
hacia un lugar todavía desprotegido
hacia un mundo que aún no hemos conocido.
Creerás que algo ha quedado de mí de alguna forma
y veré como de esa parva de fe tuya
empieza a brotar lo que quisiste.
Cuánto quiero ahora y cuanto tú me das
te susurro al oído sin tener que hablar.
Diciéndote que me dejes a mí el tiempo de la espera
y que escojas para ti la paz.