j.p. franco
Poeta recién llegado
Satanás devorando a su hijo
En la cuenca de tus ojos,
Sobre el cráter atroz de tu sonrisa,
Viertes tu veneno.
En el alcalino estruendo de tu silencio,
El anzuelo de tu garganta adormecida arranca mi suplicio
Eres dueña de esa nota gris tan dolorosa.
En los muros de tu ausencia
Se dibuja una sonrisa ensangrentada
¡Io Leviatán! ¡Llévate a esa criatura de aquí, llévatela!
La veo en sueños mi blanca niña terrible, rasguñando,
Demacrando la ventana de mi memoria.
En tu cascada que desemboca en tus hombros
Me fui perdiendo, gota a gota hasta perder
El sentido.
Niña te fuiste y me dejaste aquí.
Puta!...tres pasos giro la perilla me pierdo,
Me vuelvo arena.
Ahora soy una noche en blanco.
Las estrellas, las hadas, las carlinas,
Aúllan como desquiciadas.
¿Es este el fin del mundo?
Pierdo tantas vidas.
En el ecuador de tu cráneo
Descansaba un orfeón floral
A un costado del mundo olfateabas
La Polimnia de la mañana.
¿A donde te fuiste sin despedirte?
Ya No llores bonita yo también te extraño.
En la cuenca de tus ojos,
Sobre el cráter atroz de tu sonrisa,
Viertes tu veneno.
En el alcalino estruendo de tu silencio,
El anzuelo de tu garganta adormecida arranca mi suplicio
Eres dueña de esa nota gris tan dolorosa.
En los muros de tu ausencia
Se dibuja una sonrisa ensangrentada
¡Io Leviatán! ¡Llévate a esa criatura de aquí, llévatela!
La veo en sueños mi blanca niña terrible, rasguñando,
Demacrando la ventana de mi memoria.
En tu cascada que desemboca en tus hombros
Me fui perdiendo, gota a gota hasta perder
El sentido.
Niña te fuiste y me dejaste aquí.
Puta!...tres pasos giro la perilla me pierdo,
Me vuelvo arena.
Ahora soy una noche en blanco.
Las estrellas, las hadas, las carlinas,
Aúllan como desquiciadas.
¿Es este el fin del mundo?
Pierdo tantas vidas.
En el ecuador de tu cráneo
Descansaba un orfeón floral
A un costado del mundo olfateabas
La Polimnia de la mañana.
¿A donde te fuiste sin despedirte?
Ya No llores bonita yo también te extraño.