Himinglaeva
Poeta que considera el portal su segunda casa
Éxtasis de un sueño
Abrazada a tu foto, con tus palabras todavía
acariciándome el oído
El recuerdo de tu voz, de tu risa, de tus susurros.
¡Bendito recuerdo que me hace estremecer!
Me acompañarás de noche de día, mientras viva,
¡Fuiste, eres y serás el protagonista
del sueño más hermoso que jamás soñé tener!
En los brazos de Morfeo me entregué
y en ese mundo donde las Utopías si son posibles
perdida en tu cuerpo, embelesada en el infinito
de tu enigmática mirada abrí el pórtico de tus ojos,
y por el caminé, adentrándome en las profundidades
de tu ser.
Vi cascadas de tu esencia en las que me impregne,
océanos de sentimientos en los que naufragué,
ríos de pasión en los que me sumergí,
un pequeño estanque donde pececitos de dudas
se alimentaban de tu miedo a ser feliz.
Vi un pasadizo misterioso, entrar no temía
¡armada de tú valentía, sentía que ya no era mía,
que a tu cuerpo, a tu alma yo pertenecía!
Mojada en ti, como ave herida volé por los rincones
de tus angustias, de tus despedidas, de tus desilusiones
bajo mis alas cubrí tus sueños rotos,
de mis labios alimenté tus famélicas ilusiones.
Otro sendero de intenso color, atrajo mi atención
alce mis alas, ya no rotas ni lastimadas
me sentía como gaviota, como águila renovada
al ver tus ganas, al respirar tu pasión...
¡Mi maldita tortura! ¡Mi eterno tormento!
Sin pensar en lastimarme en este arriesgado
vuelo no pude resistir y me permití sucumbir
hasta tus profundidades para deleitarme de ellas.
¡Que delicia! ¡Que grandioso!
¡Cuán maravilloso me resultó soñar!
Permitirme sentir, allí en silencio, que estaba
tan llena de ti, que había tocado una puerta
que por sus heridas sangraba, que se veía lastimada
y yo en tu auxilio acudí.
¡Eran !
Eran las puertas de tu corazón,
que sin perdón las habías clausurado
negándote la oportunidad de ser feliz.
¡Cuánto amor cuánto amor pude sentir!
¡Cuánto amor descubrí!
¡Amor tú amor por mí!
¿O acaso fue el mío que se reflejo en ti?
Abrazadita a tu corazón sintiéndome tan dentro de ti
un manantial de éxtasis de tus ganas,
de pasión de tú corazón, y de las fuerzas
de este indómito amor, acompañada de mis
deseos y mi pasión, de mi entrega y mi devoción.
Causo furor en tu alma
incendió la pasión de mis deseos,
me permití sentir,
tú cuerpo en orgasmos de sueños coloridos
estrepitar dentro de mi, y yo tan dentro de ti.
Cuán grande fue la desilusión al despertar
con los labios secos y el rocío de mis ojos
sobre la foto que guardo como un tesoro.
¡Y mis sábanas mis sábanas de seda
humedecidas en tu recuerdo!
Abrazada a tu foto, con tus palabras todavía
acariciándome el oído
El recuerdo de tu voz, de tu risa, de tus susurros.
¡Bendito recuerdo que me hace estremecer!
Me acompañarás de noche de día, mientras viva,
¡Fuiste, eres y serás el protagonista
del sueño más hermoso que jamás soñé tener!
En los brazos de Morfeo me entregué
y en ese mundo donde las Utopías si son posibles
perdida en tu cuerpo, embelesada en el infinito
de tu enigmática mirada abrí el pórtico de tus ojos,
y por el caminé, adentrándome en las profundidades
de tu ser.
Vi cascadas de tu esencia en las que me impregne,
océanos de sentimientos en los que naufragué,
ríos de pasión en los que me sumergí,
un pequeño estanque donde pececitos de dudas
se alimentaban de tu miedo a ser feliz.
Vi un pasadizo misterioso, entrar no temía
¡armada de tú valentía, sentía que ya no era mía,
que a tu cuerpo, a tu alma yo pertenecía!
Mojada en ti, como ave herida volé por los rincones
de tus angustias, de tus despedidas, de tus desilusiones
bajo mis alas cubrí tus sueños rotos,
de mis labios alimenté tus famélicas ilusiones.
Otro sendero de intenso color, atrajo mi atención
alce mis alas, ya no rotas ni lastimadas
me sentía como gaviota, como águila renovada
al ver tus ganas, al respirar tu pasión...
¡Mi maldita tortura! ¡Mi eterno tormento!
Sin pensar en lastimarme en este arriesgado
vuelo no pude resistir y me permití sucumbir
hasta tus profundidades para deleitarme de ellas.
¡Que delicia! ¡Que grandioso!
¡Cuán maravilloso me resultó soñar!
Permitirme sentir, allí en silencio, que estaba
tan llena de ti, que había tocado una puerta
que por sus heridas sangraba, que se veía lastimada
y yo en tu auxilio acudí.
¡Eran !
Eran las puertas de tu corazón,
que sin perdón las habías clausurado
negándote la oportunidad de ser feliz.
¡Cuánto amor cuánto amor pude sentir!
¡Cuánto amor descubrí!
¡Amor tú amor por mí!
¿O acaso fue el mío que se reflejo en ti?
Abrazadita a tu corazón sintiéndome tan dentro de ti
un manantial de éxtasis de tus ganas,
de pasión de tú corazón, y de las fuerzas
de este indómito amor, acompañada de mis
deseos y mi pasión, de mi entrega y mi devoción.
Causo furor en tu alma
incendió la pasión de mis deseos,
me permití sentir,
tú cuerpo en orgasmos de sueños coloridos
estrepitar dentro de mi, y yo tan dentro de ti.
Cuán grande fue la desilusión al despertar
con los labios secos y el rocío de mis ojos
sobre la foto que guardo como un tesoro.
¡Y mis sábanas mis sábanas de seda
humedecidas en tu recuerdo!
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