E.M Romeo
Poeta recién llegado
Y aquellos pequeños ojos melancólicos
no decían mas que profecías de tu desden,
retomada indiferencia de tus labios
renombraba el haber de tus acciones.
Y aquellos marchitos rosales en tus labios
me bastaban para llenar mi alfombra,
el suelo rocoso de tu figura
resentía mis cortos pasos acelerados.
Y aquellas bellas lunas perdían el brillo
no aguardaban a mi fallido tino,
ni soportaban mi mutilante espera,
ni pasaban en noches de vela,
y no aparecían los rosales.
Y aquellos riachuelos en tus ojos
no tormentosos se escondían,
acortaban mi calma,
arrojaban mis ingenuas ganas,
y conseguiste carbonizar esos girasoles
enormes como la vida misma,
y desmentiste mis errores,
lograste secar la sed de amor.
Y aquellos rosales marchitos
se convirtieron en mi destino,
y aquellos pequeños ojos melancólicos
son mi delirio.
no decían mas que profecías de tu desden,
retomada indiferencia de tus labios
renombraba el haber de tus acciones.
Y aquellos marchitos rosales en tus labios
me bastaban para llenar mi alfombra,
el suelo rocoso de tu figura
resentía mis cortos pasos acelerados.
Y aquellas bellas lunas perdían el brillo
no aguardaban a mi fallido tino,
ni soportaban mi mutilante espera,
ni pasaban en noches de vela,
y no aparecían los rosales.
Y aquellos riachuelos en tus ojos
no tormentosos se escondían,
acortaban mi calma,
arrojaban mis ingenuas ganas,
y conseguiste carbonizar esos girasoles
enormes como la vida misma,
y desmentiste mis errores,
lograste secar la sed de amor.
Y aquellos rosales marchitos
se convirtieron en mi destino,
y aquellos pequeños ojos melancólicos
son mi delirio.