EL PLACER DE UNA NOCHE
(Nadli& Frankz)
A hurtadillas se escapa mi amor de tus ojos,
en silencio mi alma ve, sin sazón, tu esencia en ella,
en tu edén inmaculado siento la plenitud de tu presencia,
el frenesí en la brisa te diluye en olas suculentas de querellas.
Tocando mi piel, me envuelves estremeciendo mis ganas de verte,
aquella pasión desenfrenada busca saciarte de seducción y placer.
Aspirando tu aroma que me atrae desmesuradamente,
aquella pasión que recorre tus selvas vírgenes que cautivan mi ser.
Imploro poco a poco tus orgasmos,
el convocar de tu cuerpo a flor de piel de tus encantos,
penetrando el talle de tu almíbar,
exploro las profundidades de tu instinto de mujer,
recorriendo tu senda que me ata en su agonía,
y glorificando tus sentidos al alba mía.
Noche celestina, nos oculta en su luna,
mis labios traducen lo que mi fantasía anhela,
clamando hoy tu cuerpo, mis ansias esperan,
fortuito el querernos hace agua nuestra caldera.
Haciendo estelas de ilusiones perfectas,
y suscitando en suspiros en un contemplo de estrellas,
hechizando poro a poro mi pedir con tu halo fantástico,
besando tu ansia entrañable y perpetua,
entrelazando nuestros cuerpos en un aire cálido, sin prisa,
consumiéndote en un infinito destino guía,
agitando tu amor en mis brazos en la víspera de mi decaer,
y vibrando tus acoples de mis varoniles hallazgos.
El plasmar de júbilo tatuado en mi desnudez,
es el deseo en amor existencial de me provees.
Palpando tu carnosidad en mi vientre,
dilatando mi celo en un suspiro,
convirtiendo tu broche en derroche,
me aventuro a bosquejar tu arte de Venus con mis manos y tejer
crepita tu corazón con el ritmo de mi subir y bajar,
crepita tu corazón con el ritmo candente de mi exhalar,
tomándote como ofrenda de mi noche,
nos convertimos en ave rapaz.
Contagiándome de tu encanto,
sitúas mi existencia a la ruina de tu asalto,
embriagándome en tu lecho suavizado,
aquél elixir inmortal de nuestros conjuros vigorizados,
suculento brebaje que enardece mis manjares
se despilfarra sangre en tus castidades,
fuego íntimo que hierve y rompe nuestras mentes,
enmudece las lujurias antes que la muerte.
Amanece y ocultamos el sol con los dedos de nuestros pies,
apuntando a la oscuridad del deleite al revés,
no permitiré que la noche se vaya en la mañana,
ni deseo que cambie las horas de mi nueva saciedad humana,
tiempo que aprovechó para irse la soledad maldita y sosegada.
Me deslizo en tu boca perpetua,
]delineo tu mirar imperfecto,
salpicas mi vergüenza desvestida,
rodando las sábanas de nuestras carnes bajo este clímax,
caricias totales del seducir aún nos mima,
arribándote a tu más letargo erotismo hecho harapos,
abstrayendo mi orgasmo finalmente del sexo mundano,
jadeante tu aliento que arrastra mi polución ipso facto,
certera fuga, ebullición desbordante en mis manos,
lánguida de tanta fogosidad desgastada, ya aferrada,
mi sed de delirio corpóreo sigue crepitante en la almohada,
muy vivo en mis células, que de noche y de día me llaman,
el sudor que resiste mi insolencia inminente,
tus gemidos me gritan para acechar tu vientre,
encarcelada quedo en la furia de tus venas,
nos disolvemos en la circulación de nuestras arterias,
mágica ilusión de amantes perplejos,
que se funden en esta
sazón perversa.
(Nadli& Frankz)
A hurtadillas se escapa mi amor de tus ojos,
en silencio mi alma ve, sin sazón, tu esencia en ella,
en tu edén inmaculado siento la plenitud de tu presencia,
el frenesí en la brisa te diluye en olas suculentas de querellas.
Tocando mi piel, me envuelves estremeciendo mis ganas de verte,
aquella pasión desenfrenada busca saciarte de seducción y placer.
Aspirando tu aroma que me atrae desmesuradamente,
aquella pasión que recorre tus selvas vírgenes que cautivan mi ser.
Imploro poco a poco tus orgasmos,
el convocar de tu cuerpo a flor de piel de tus encantos,
penetrando el talle de tu almíbar,
exploro las profundidades de tu instinto de mujer,
recorriendo tu senda que me ata en su agonía,
y glorificando tus sentidos al alba mía.
Noche celestina, nos oculta en su luna,
mis labios traducen lo que mi fantasía anhela,
clamando hoy tu cuerpo, mis ansias esperan,
fortuito el querernos hace agua nuestra caldera.
Haciendo estelas de ilusiones perfectas,
y suscitando en suspiros en un contemplo de estrellas,
hechizando poro a poro mi pedir con tu halo fantástico,
besando tu ansia entrañable y perpetua,
entrelazando nuestros cuerpos en un aire cálido, sin prisa,
consumiéndote en un infinito destino guía,
agitando tu amor en mis brazos en la víspera de mi decaer,
y vibrando tus acoples de mis varoniles hallazgos.
El plasmar de júbilo tatuado en mi desnudez,
es el deseo en amor existencial de me provees.
Palpando tu carnosidad en mi vientre,
dilatando mi celo en un suspiro,
convirtiendo tu broche en derroche,
me aventuro a bosquejar tu arte de Venus con mis manos y tejer
crepita tu corazón con el ritmo de mi subir y bajar,
crepita tu corazón con el ritmo candente de mi exhalar,
tomándote como ofrenda de mi noche,
nos convertimos en ave rapaz.
Contagiándome de tu encanto,
sitúas mi existencia a la ruina de tu asalto,
embriagándome en tu lecho suavizado,
aquél elixir inmortal de nuestros conjuros vigorizados,
suculento brebaje que enardece mis manjares
se despilfarra sangre en tus castidades,
fuego íntimo que hierve y rompe nuestras mentes,
enmudece las lujurias antes que la muerte.
Amanece y ocultamos el sol con los dedos de nuestros pies,
apuntando a la oscuridad del deleite al revés,
no permitiré que la noche se vaya en la mañana,
ni deseo que cambie las horas de mi nueva saciedad humana,
tiempo que aprovechó para irse la soledad maldita y sosegada.
Me deslizo en tu boca perpetua,
]delineo tu mirar imperfecto,
salpicas mi vergüenza desvestida,
rodando las sábanas de nuestras carnes bajo este clímax,
caricias totales del seducir aún nos mima,
arribándote a tu más letargo erotismo hecho harapos,
abstrayendo mi orgasmo finalmente del sexo mundano,
jadeante tu aliento que arrastra mi polución ipso facto,
certera fuga, ebullición desbordante en mis manos,
lánguida de tanta fogosidad desgastada, ya aferrada,
mi sed de delirio corpóreo sigue crepitante en la almohada,
muy vivo en mis células, que de noche y de día me llaman,
el sudor que resiste mi insolencia inminente,
tus gemidos me gritan para acechar tu vientre,
encarcelada quedo en la furia de tus venas,
nos disolvemos en la circulación de nuestras arterias,
mágica ilusión de amantes perplejos,
que se funden en esta
sazón perversa.
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