GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
Esa noche la noche
tenía la somnolencia del vino,
el sortilegio azul del influjo de la luna.
La mesa de ruleta estaba ahí
convocante,
dispuesta,
rojo carmín de fuego,
negro profundo de misterio...
¡Hagan su apuesta señores!
Se lanzó la bola
y un pleno nos jugamos.
Mordisco a mordisco
fui transformando en sabor
cada parche de tu cuerpo
y con la urgencia apremiante de la sangre
te hice capitán de mi barco.
Como flecha recién lanzada
desde el núcleo de la fuerza primigenia
navegaste mi bahía,
beso a beso,
ola a ola,
nos gastamos el amor
en esa APUESTA.
tenía la somnolencia del vino,
el sortilegio azul del influjo de la luna.
La mesa de ruleta estaba ahí
convocante,
dispuesta,
rojo carmín de fuego,
negro profundo de misterio...
¡Hagan su apuesta señores!
Se lanzó la bola
y un pleno nos jugamos.
Mordisco a mordisco
fui transformando en sabor
cada parche de tu cuerpo
y con la urgencia apremiante de la sangre
te hice capitán de mi barco.
Como flecha recién lanzada
desde el núcleo de la fuerza primigenia
navegaste mi bahía,
beso a beso,
ola a ola,
nos gastamos el amor
en esa APUESTA.
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