Antonio Javier Fuentes So
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los árboles esperan el momento
en que todos detengamos
nuestro excéntrico vaivén.
Aguardan pacientes su turno
para iniciar el camino.
Lo harán con el cuidado
que imploraron,
intentando no ultrajar
nuestros cuerpos extasiados,
de exiliada sangre.
Llegarán a la orilla,
descansarán sobre el mar,
en su húmeda calma,
con la serenidad que otorga
la muerte del amenazante asesino.
Yacientes,
huérfanos de sus sombras,
sedientos, esperaremos
que el sol, sicario de guardia,
nos chamusque las anémicas entrañas.
en que todos detengamos
nuestro excéntrico vaivén.
Aguardan pacientes su turno
para iniciar el camino.
Lo harán con el cuidado
que imploraron,
intentando no ultrajar
nuestros cuerpos extasiados,
de exiliada sangre.
Llegarán a la orilla,
descansarán sobre el mar,
en su húmeda calma,
con la serenidad que otorga
la muerte del amenazante asesino.
Yacientes,
huérfanos de sus sombras,
sedientos, esperaremos
que el sol, sicario de guardia,
nos chamusque las anémicas entrañas.
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