GRACIELA PAOLI
Poeta adicto al portal
A LA SOMBRA DE LOS TULIPANES EBRIOS
Tú bailabas con Isadora entre tulipanes ebrios
y yo ingresé al escenario en secreto
impregnada de insólita locura
escondida entre los pliegues de su falda.
Tuve un arrebato in crescendo cuando el pentagrama de su pollera
entró en un movimiento de inflorescencia musical
por el río de los versos
y un acceso de poemas vertical y profundo
cuando rodé por el salitre de la gota de sudor
que iba de tu sien hacia el límite invisible que existe
entre tu voz y la escollera de metáforas.
Locura loca ésta de artistas
arrebatando idílicos solsticios
a la sombra tambaleante de los tulipanes.
Loca, loquísima interpretación de la vida
enhebrada en el hilo de mágicos momentos
que atraviesan la rutina de los días.
Tuve todas las opciones depositadas en el abanico de mi mano
mientras un piano jugaba a la rayuela
saltando en escala musical de nácar hacia el cielo de la melodía
e Isadora quebraba en compases su cintura al viento
arrinconé el titilo de una hoja en la estrella más próxima
y me comí el pan de la aurora mojado en las voces de los pájaros
luego estreché en mis brazos rimas de amapolas impregnadas de violeta
para vivir la flor en un atardecer de poesía
y sin que te dieras cuenta de mi presencia
hice un sigilo de plumas con mis versos
y borré mis huellas para que no supieras
que te había robado la primicia
y me estaba hamacando en el columpio de tu primera plana.
Bajo un bosque de tulipanes ebrios
He bailado con Isadora
Miguel A. Federik
He bailado con Isadora
Miguel A. Federik
Tú bailabas con Isadora entre tulipanes ebrios
y yo ingresé al escenario en secreto
impregnada de insólita locura
escondida entre los pliegues de su falda.
Tuve un arrebato in crescendo cuando el pentagrama de su pollera
entró en un movimiento de inflorescencia musical
por el río de los versos
y un acceso de poemas vertical y profundo
cuando rodé por el salitre de la gota de sudor
que iba de tu sien hacia el límite invisible que existe
entre tu voz y la escollera de metáforas.
Locura loca ésta de artistas
arrebatando idílicos solsticios
a la sombra tambaleante de los tulipanes.
Loca, loquísima interpretación de la vida
enhebrada en el hilo de mágicos momentos
que atraviesan la rutina de los días.
Tuve todas las opciones depositadas en el abanico de mi mano
mientras un piano jugaba a la rayuela
saltando en escala musical de nácar hacia el cielo de la melodía
e Isadora quebraba en compases su cintura al viento
arrinconé el titilo de una hoja en la estrella más próxima
y me comí el pan de la aurora mojado en las voces de los pájaros
luego estreché en mis brazos rimas de amapolas impregnadas de violeta
para vivir la flor en un atardecer de poesía
y sin que te dieras cuenta de mi presencia
hice un sigilo de plumas con mis versos
y borré mis huellas para que no supieras
que te había robado la primicia
y me estaba hamacando en el columpio de tu primera plana.
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